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3.2.11

Casa de muñecas

Esta es la historia de Katherine y su familia. Una familia prodigiosa, excéntrica y sin igual.

Joseph es padre de familia desde hace treinticinco años, sus primeros dos años fueron de otro matrimonio que tuvo a escondidas de su actual mujer, Merian. Joseph es un prestigioso catedrático de música clásica. Carismático, seductor, soberbio (se pasa el día idolatrándose) y opulento. Le gusta beber whisky escocés en la oscuridad de su despacho mientras escucha Schubert y fuma deliciosos habanos importados.

Merian es psicóloga. Es una persona con trastornos compulsivos y de absurdas manías, pero, a sus ojos, son solo perturbaciones cerebrales irreparables. Se pasa el día en su despacho, leyendo manuales psicológicos o atendiendo a sus pacientes. Tiene las mejillas caídas, como un perro de cara triste y cuando camina, se balancean al ritmo de sus rápidos e inquietantes pasos. Sus hijos piensan que esta loca.

Kevin, es el primer hijo, de este absurdo matrimonio de intereses y, cinco minutos después, nació Trevor. Kevin y Trevor son idénticos, como el agua, pero moldeables como la arcilla. Ambos fueron a la misma escuela, practican los mismos deportes, siempre en equipo nunca rivales, leen los mismos libros, siempre vestidos igual, trabajan juntos en la banca extranjera y siempre invierten bien sus acciones, incluso, perdieron la virginidad al unísono, con la misma chica. Trevor cree que desde ese día esta enamorado de su hermano, pues prestaba más atención a su hermano, mientras se tiraba a su amiga, de pubis rizado, que a la dulce chica que se abría ante él, como una flor salvaje. Su analista le ha dicho que sufre lo que Narciso, simplemente esta enamorado de él, pero como su hermano es una proyección, simétrica, de él mismo, desea fallárselo también.

Katherine es la pequeña de la familia. Un descuido, de una única noche de amor, desde hacía años, lubricada con altísimas cantidades alcohol, por sus progenitores. Katherine es discreta, escurridiza y se pasa el día a escondidas. No habla con nadie, ¡hasta llegaron a pensar que era muda o tenía un trastorno mental que le afectaba a su hemisferio izquierdo!. Su madre la acusa de ser una siniestra sin corazón y se pasa el día analizándola, levantando su mirada por encima de sus gafas metálicas, su padre no le hace ni el menor caso, las niñas no son su fuerte ni su interés y, sus hermanos, ya tienen suficiente con mirarse el uno al otro, atontados de por vida. Su única compañía es una casa de muñecas que heredó de su abuela Agustina. Esa pequeña casa representa a la perfección, hasta el mínimo más detalle, su casa de verano. Una casa de tres pisos y 7 habitaciones. En la planta baja la humilde cocina y el amplío comedor donde se celebran las reuniones de sociedad de sus padres, en el segundo piso las habitaciones de sus padres, pues no duermen juntos desde el nacimiento de Katherine y, en el último piso, su habitación, pequeña y de color ocre, el baño y la habitación de sus hermanos (que estos si que duermen juntos y revueltos). Katherine adora esa casa de muñecas, pues le recuerda a cuando su abuela estaba viva. Su abuela era la única que la comprendía.




Y no nos olvidemos de Carlos, el criado puertorriqueño de la familia. Un hombre joven, serio y formal. Amante de Joseph y de Merian, pero ninguno sospecha de que se benefician al mismo tipo. Carlos es amable con los niños y pasional con los padres.

Un día normal en la vida de Katherine es simple de resumir. Katherine se levanta temprano para ir a la escuela, esta en segundo de primaria, hace poco que cumplió los ocho años (celebró su cumpleaños junto a Carlos y Pulgas, su perro de peluche. Los miembros de la familia olvidaron la fecha de su nacimiento. Sus padres intentaron compensarla con regalos vacíos de sentimiento. Katherine lloró durante semanas totalmente abatida), se ducha, se viste y se arregla. Le gusta ayudar a Carlos a hacer el desayuno, por eso es la primera en despertar, junto al servicio de la casa. Luego, llega el espectáculo del desayuno, la única comida compartida por todos los miembros de la familia. Su padre lee el periódico y lanza pequeños comentarios sobre sociedad y economía, su madre se enfrasca en uno de sus numerosos manuales, siempre manchados de espumoso café, sus hermanos comparten sus batallitas y se miran embobados y, Katherine, disfruta de su desayuno, inventándose asombrosos mundos imaginarios habitados de ogros malvados que devoran a su familia, la cual cree impostora. ¡Bendita creatividad infantil.

Después del agotador desayuno, va a la escuela, donde pasa el día hasta las cinco de la tarde. Lunes, martes y jueves va a ballet, de seis de la tarde a ocho, miércoles y viernes va a dibujo, de cinco y media a siete y media, el último año que asiste a las clases, pues su madre dice que desarrolla una mente vaga y sin aspiraciones y, por último, hasta las nueve, todos los días, clases de piano, impartidas por un amigo de su padre. Joseph mientras bebe whisky y grita, como un energúmeno, cada vez que da un paso fallido en la lectura de la partitura.

Al final de la noche, Katherine, cansada del pequeño contacto con su familia, se encierra en su cuarto y juega con sus títeres y marionetas, representando la vida que siempre había soñado tener. Y así es, todos son felices en su ilustre casa de muñecas.

4 comentarios:

  1. hiiii
    al final lo as escrito eh?? me a parecido mas corto de lo normal, o son imaginaciones mias??
    bueno da igual, si que me a gustado sobretodo los detalles de la vida de los miembros de la familia, como la relacion entre los gemelos o lo del criado puertorriqueño que es el amante de los dos jejeje muy bueno
    y pobrecita la niña, da mucha lastima que siendo tan pequeña nadie de su familia le haga caso
    buen trabajo, ya tienes el siguiente titulo??
    bueno de todas formas en un rato hablamos sobre esto
    y eso es todo
    hasta la proxima

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  2. Jooo que pena de niña:(
    Que familia mas rara...sobre todo los hermano jejeje

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  3. Hola, ¿qué tal va todo?
    Veo que hoy has dedicado el día a subir cosillas nuevas en los dos blogs, que no te extrañe que además de este tengas otro comentario en tu otro blog, jeje.

    Muy original la historia, aunque menuda familia más cinica que te has imaginado, excepto la niña que es la única persona normal.
    Bueno me alegra que hayas subido algo nuevo. Ahora voy a mirar el siguiente =D.
    Un beso.

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  4. Hola, ¿cómo van esas clases?
    Respondiendo a tu pregunta, todavía no he comenzado las prácticas, empiezo este lunes... que nervios.
    ¿Has aprobado todos los exámenes?Yo simplemente he suspendido una de libre elección, que ya me plantearé si repetir el examen o pillarme los créditos por algún cursillo más interesante.

    Hasta la próxima.

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