body {background:transparent url(url_de_la_imagen_de_fondo);}

4.4.11

¿Qué hace un bolchevique cuando se zambulle en el Mar Rojo?

- Cuando me dijiste que se te daban mejor los exámenes orales, no me imaginaba lo realmente sincera que estabas siendo conmigo. Creo que mmm... ohhh ohhh... - no puedo terminar la frase, pues me corro en su boca, en un infinito orgasmo, inundando su estrecha garganta.

- Gracias - me dice mientras se limpia los restos de semen de sus carnosos labios - Ahora ya tengo matrícula, ¿verdad? - Me dice con ojos tiernos, pero lascivos a la vez. No sabe lo que me pone que me mire con esa cara de inocentona.

- Si, pero aun tendremos que aclarar un par de asuntos más. ¿Entiendes, Marlene? - Ella me asiente con la cabeza.

Lo que sea por una matricula, ¿verdad zorrilla?. ¿Con cuantos viejos verdes como yo se habrá acostado esta chica?. La levanto del suelo y le bajo las bragas blancas de algodón. Tiene un coño precioso, da ganas de hincarle el diente como un salvaje, hundiéndome en su rebelde bello púbico. Pero me controlo, quiero observarla bien. ¡Woh! que culo que tiene. Se me pone dura al instante, y así, de espaldas y sin avisarle, se la meto por su diminuto ano y la follo una y otra vez más. Ella gime, mientras se acaricia el clítoris y yo descargo, una vez más.

Después de acostarme con Marlen, deliciosa alumna de 4º de literatura, me voy a la firma de libros, de mi propio libro. ¡Que os pensabais!, ¿qué solo me acuesto con macizorras a las que les va el rollo profesor-alumna?. Bueno, tendría que concretar un poco más, catedrático-alumna. Que existen diferencias, ¡no me lo vas a decir a mí!. En fin, me dirijo raudo y veloz a la librería de moda, donde se hace un acto en mi honor. Es la quinta novela que escribo, sin olvidar de mencionaros, y esto no es egocentrismo, si no información para que no andéis perdidas y perdidos, de mis diez ensayos, mis seis manuales de recursos literarios, dos obras de teatro, mis siete libros de poesía romántica y, en estos momentos, un guión de cine. ¡Un hombre con este currículo no se encuentra en todas partes eh!. Mi última novela se llama "¿Qué hace un bolchevique cuando se zambulle en el Mar Rojo?". Creo que es la mejor novela que he escrito, se nota la madurez de mi pluma sobre el papel, como un pintor con su lienzo blanco que te atraviesa el alma con sus delicadas pinceladas, he creado algo maravilloso, una historia que conmovería hasta a mi gélida esposa, y le arrancaría las lágrimas de sus ojos, si no fuera por tanto botox que se ha puesto la señora.

Cuando entro en la librería todas las miradas se posan sobre mí. Me encanta ser el centro de atención, pero siempre cuando se me alaba y no se me crítica, por suerte, es más de lo primero que de lo segundo.

Una jovencita, muy arreglada, con falda estrecha de lycra negra, blusa sencilla beige y, también lleva unas gafas oscuras, grandotas, de pasta, me guía a la sala donde se hará el acto por mi libro y firmaré los centenares ejemplares de mi numerosas fans, si si, mujeres sobretodo, las traigo locas. Me acomodo en la silla y bebo un poco de agua. Me hacen un par de fotos antes de que comience todo el percal y me relajo sobre la silla unos instantes. La sala comienza a llenarse y se oyen rumores y vocecillas bajas, algunas risotadas y caras de admiración. ¡Soy el rey de la sala!. Al final no cabe ni una pluma en esa habitación y se escuchan quejas de los que quieren verme en persona - Tranquilas amigas y amigos - digo levantándome de la silla - tendréis todas y todos un ejemplar firmado y escuchareis mis sabias palabras - Veo rostros más relajados y amables. Comienzo a soltar el rollo oportuno y las dejo encandiladas y encandilados. Me encantan esas caras embobadas, solo falta ponerles un cubo para las babas. Empiezo a firmar libros, alguno con dedicatorias personales que me piden y otros, con simples firmas formales y la fecha de tan inolvidable día para ellas y ellos.

- ¿Y cómo se le ocurrió la historia? - me dice una encantadora muchacha de largas trenzas rubias, enlazadas en finas coletas de raso rojas - Pues viviéndola querida - le digo manteniéndole la mirada a los ojos. Eso a las mujeres les encanta. Cuando termino de presumir, delante de esa irresistible chiquilla, le deslizo el libro, con mi número de teléfono privado anotado. Ella se ruboriza al leer mi ingeniosa dedicatoria y me guiña el ojo al marcharse. Tras ella, esta mi hija Ámbar y mi mujer Danielle, ambas me miran de forma arrogante. Yo les digo con absoluto desprecio escondido en mis livianas palabras - ¿Cómo están las bellezas más imponentes de la sala? - Sus miradas de desprecio se mantienen. Mi hija al final se digna a soltar palabra - Tú libro es una mierda papa, un plagio de muchos - La niña es sincera al menos, algo que no aprendió de mí- - Gracias Ámbar - le digo mientras le firmo el libro y se lo doy con tosquedad - Alfred, a mi me ha gustado, pero prefiero tus poesías y no esta paja mental que te has hecho, pero no está mal, algunas cosas chirrían, pero es interesante que hayas usado al personaje de tú historia para respaldar tus frustraciones y miedos y los hayas maquillado de una forma política y social. Quien te conozca de verdad, que son pocas, sabrán que lo que has escrito es tú vida, simple y mierdosa, y no ese acto heroico que le has querido vender, estoicamente, al resto de gente - dice mi elegante mujer, la única con pamela en un acto de esta clase. Estoy harto de estas dos arpías, harto de desear sus muertes, de forma cruel y despiadada, pero no con mis manos, no creo que fuera capaz, me acobardaría antes de desenfundar la tajante espada. Prefiero combatir con lo que se me da mejor, mis palabras -  Siento no disponer de mucho tiempo para atenderos, pero tengo una larga cola de gente a la que atender, así que si me permitís, sigo con mi duro trabajo - digo amablemente bajando la mirada. No las soporto. Se marchan cada una por un lado, la verdad sea dicha, ninguno de nosotros nos soportamos, cada uno vive su vida, pero somos una feliz familia a los ojos de los demás. Envidiable familia, ¡y una mierda como un toro!.

Atiendo a mis fans incansables, me revuelco en el baño con la sexy joven de las gafas oscuras de la librería y vuelvo al hogar. ¡Prisión, dulce prisión!. Hasta mis ideas se ralentizan en esa inhumana casa.

A la hora de la cena parecemos un grupo de extraños. No nos dirigimos la palabra y cada uno esta a la suya. Danielle toma algo de fruta y unas tostadas, mientras ojea un catálogo de moda, apuntando con un bolígrafo sus próximas adquisiciones. Ámbar solo toma un té, sin azúcar, en el cual hunde su humilde mirada, humedeciendo sus gafas. Y yo contemplo tal escena teatral de sentimientos abatidos que me dan nauseas. Cuando se van cada una a su cuarto, ceno a solas, viendo la televisión, finalmente me quedo dormido en el sofá. A eso de las tres y media de la mañana vuelvo al cuarto de invitados, donde llevo cuatro años durmiendo.

Me siento horrenda. No se que voy a hacer con este cuerpo de globo que tengo. Por mucho que haga ejercicio y coma bien o no coma, sigo espantosa. Tengo las tetas pequeñas, las piernas grandes y con celulitis, los brazos como alas, algún día podría intentar planear a ver si consigo estrellarme contra un edificio, mi cuello parece que se ha encogido y me ha nacido una papada en forma de plátano caribeño. No puedo evitar autobombardearme, soy fea, gorda y repulsiva. Mis ojos no mienten. Mírate Ámbar, ¿crees que alguien va querer estar contigo alguna vez?, ¿crees que te van a querer?. ¡No!, por que das asco.

Vomito por cuarta vez en el día, y solo son las dos de la tarde. Tengo que tener cuidado, pues mi madre anda todo el día detrás mía, para saber que hago. Al menos le pareció bien que estuviera a dieta. Si no sería una jodida hipócrita, pues ella vive y muere entre potingues y cremas anti-de-todo y rejuvenemierdas, el gimnasio, el botox y demás operaciones de estética.

Me llaman al móvil. Es Trixie.

- ¿Qué pasa Trixie? - le pregunto mientras sigo palpando mi cuerpo frente al espejo del baño. Tengo la voz llorosa. La controlo y sigo autojuzgándome.

- Nada preciosa. ¿Quieres que quedemos un rato?. Tengo ganas de verte - me dice con una voz suave. Tiene una voz melodiosa, envidiable.

- Pásate por mi casa, no tengo ganas de que nadie me vea - le digo con absoluta sinceridad. Ha captado al vuelo que no estoy bien. No tardará ni cinco minutos en estar a mi lado. Si no fuera por Trixie, hace años que hubiera conseguido suicidarme, pero ella sabotea cada uno de mis intentos. Mis padres ni se han dado cuenta nunca de mis fallidos intentos.

Para cuando Trixie entra en mi habitación me he cubierto con un albornoz y estoy tumbada en la cama. Se tumba a mi lado y me abraza dulcemente. Me da un beso en la frente y me dice - ¿Qué ocurre ahora preciosa? - me pregunta preocupada. Creo que le he causado tantas arrugas a esa frente de ángel que al final le tendré que subvencionar con las mierdosas cremas de mi madre.

Me levanto y me quito el albornoz sin vergüenza, mostrándole mi cuerpo desnudo. Trixie se queda tumbada de lado en la cama y bromea conmigo - ¿Qué?. ¿Quieres probar cosas nuevas y no sabes como decírmelo? - Suelta una risotada feliz. Le miro con lágrimas en los ojos y grito - No lo ves. ¡Estas ciega!. Mírame por favor Trixie. Mírame de verdad - Agarro mis carnes y las estiro, mostrándole mis grasas interminables - Por favor Ámbar, deja de hacerte daño de esa forma. Ves cosas que no son ciertas. Tu delgadez me asusta cada vez más y más, y lo malo es que sigues creyendo que estas gorda. A penas pesas 50 kilos y mides 1'75. Deja de creer cosas que no lo son. Eres guapísima - Le lanzó un par de revistas donde salen modelos con unos cuerpazos que quitan el hipo. Mataría a cualquiera por ser así de sexy y bella. Trixie las agarra y las tira a la papelera, sin mirarlas en ningún momento. Se acerca a mí e intenta abrazarme, pero yo la empujo enojada. Caigo al suelo y rompo a llorar, no puedo evitarlo. Ella me quiere y me miente. No lo ve, ¿es que esta jodidamente ciega o que?. Trixie se acerca de nuevo y me abraza. Lloro sobre sus hombros, mojando su camiseta verde. Ella me tapa con el albornoz y me abraza hasta que me calmo. A parto la cabeza de sus hombros húmedos y le miro a los ojos, agradeciéndole en silencio que este conmigo. Ella me mira preocupada, con un rostro serio y triste. Me da un suave y tierno beso en la frente y me seca las lágrimas con las manos. Entonces yo la beso, la beso como jamás he besado a nadie. Ella no responde, se queda paralizada. Se levanta del suelo y se dirige a la puerta diciéndome perpleja - Te llamaré más tarde.

Me quedo en el suelo. Me siento como un trapo lleno de mocos. Esto es una mierda.

Hoy ha venido a verme una amiga de mi hija a mi despacho. La pobre estaba preocupada por Ámbar. No se por que, ya es bastante mayorcita y se sabe cuidar sola. Pronto se emancipará y yo pediré el divorcio. La chica esta, una rubia de pelo corto, tez pálida y con voz armoniosa, ha estado media hora dale que te pego con el temilla de mi hija. Yo la he intentado despachar pronto, con la escusa de que tenía una clase, pero la chavala me tiene bien fichado, ha mirado bien mis horarios antes de venir a hablar conmigo. Le digo que me de media hora y que la recogeré en la cafetería de derecho. Ella asiente y se va. Tiene un andar ligero y mucha confianza en si misma, ¿quizás es lo que le falte a mi Ámbar?.

Trixie no me ha llamado. Quizás la espanté con ese beso. Seguramente me malinterpretó. Yo solo quería agradecerle lo mucho que aprecio su apoyo siempre y, puede que estuviera algo confusa en ese instante, pero se que ese beso no significaba nada más. Decido dar un paseo, las paredes de mi casa se caen sobre mi cabeza y solo escucho la voz chismosa de mi madre al teléfono.

- n¿A donde vas Ámbar? - me dice sacando la cabeza al pasillo y tapando el auricular con la mano. Siempre tan cotilla.

- A dar una vuelta -  le digo cogiendo mi abrigo y algo de dinero.

- ¿No estarás mascando chicle de nuevo, verdad? - me pregunta fisgona.

- No - le respondo huraña esperando a que no me diga nada más.

- ¡Faltaría más, con lo que nos costó tú ortodoncia!. Tenías la boca como un caballo. La heredaste de la familia de tú pa... - me marcho antes de que acabe con sus burlas y sus comentarios gilipollas.

Cuando salgo a la calle chispea, así que me pongo la capucha y camino sin rumbo alguno.

Me dirijo a recoger a Trixie, la amiga de mi hija. Esta esperándome de pie, bajo un paraguas amarillo canario, mientras lee un libro de edición bolsillo. Le hago señas desde mi coche, invitándola a que suba. Se sienta a mi lado y me saluda con una sonrisa. Antes no me había fijado, pero esta chica es especialmente atractiva. Tiene unos ojos claros como la miel y un cuello largo de bailarina. Tiene unos rasgos clásicos, como una Diosa griega. Supongo que no había percatado de su absoluta belleza, por que me aburría con la narración de los supuestos, triviales problemas, de su querida amiga, asease mi hija.

Paramos en la cafetería donde suelo llevar a mis queridas alumnas que desean obtener puntillos extras en su nota final. Pido un café irlandés y un trozo de pastel de queso y ella no pide nada. El camarero que nos atiende clava la mirada en mi acompañante, pero en seguida se da cuenta de que le acecho con la mirada, desafiante. Deja el pedido y se marcha molesto.

- Señor Welsh - interrumpe Trixie a mis miradas amenazantes -  tengo que hablar con usted de un tema muy serio y duro - me dice seria, mirándome fijamente a los ojos. No duda ni un instante, su mirada se introduce en mi mente, perturbándola.

- No me llame Welsh, llámeme Alfred, por favor - le digo con amabilidad. Parece un hueso duro de roer, y eso me gusta. Dificultad en mis nuevas metas.

- Prefiero llamarle señor Welsh - me dice tajante.

- Insisto - digo con una leve sonrisa.

- Señor Welsh - reitera de nuevo. Como me gusta esta rubita de ojos claros. - Ámbar tiene serios problemas y necesita, urgentemente, de ayuda médica y del apoyo de su familia para poder solucionarlos. Padece anorexia y bulimia. A penas come y lo poco que come, lo vomita. Se pasa el día encerrada en su cuarto, preocupada por su aspecto y su peso y no es capaz de ver que roza la delgadez extrema. Me tiene muy preocupada, por que se que es capaz de hacer cualquier tontería - me dice con los ojos llorosos. No he escuchado ni misa a la mitad de lo que me ha dicho, algo de problemas duros o algo así, ¡para duro yo mi niña!. -  No se lo quería decir, pero Ámbar ha intentado quitarse la vida dos veces. No esta bien. Se esta aislando cada vez más y no tiene fuerzas para nada, solo se fustiga mentalmente - me dice con la voz temblorosa. Que labios tan finos y llenos de vida. Da gusto ver como danzan con sus palabras - ¿Me está escuchando señor Welsh? - me dice tajante e irritada.

- Si, si, cariño. Mensaje recibido - digo felizmente. Ella se enrojece enfurecida y me espeta a la cara - Usted no sabe la gravedad de lo que le estoy contando. Ámbar se va a morir si sigue así. - me dice disgustada y a la vez llena de temor. Le callo la boca con un beso, donde le meto la lengua hasta acariciar su dulce campanilla. Ella consigue liberarse de mis tentáculos y grita cabreada - ¡Es usted un cerdo!. Pensé que le interesaría saber lo que le ocurre a su hija, y en su lugar, me ataca como a una presa indefensa, con su lengua emética. ¡Da asco! - me dice mientras se levanta y se marcha de la cafetería. Observo al camarero recogiendo la mesa de al lado con una sonrisa creciente cruzando toda su cara.

No lo puedo creer, Trixie es otra de las putitas de mi padre. La he visto morreándose con él, sin ningún descaro, en una cafetería del centro. Cuando la he llamado por teléfono me ha mentido como una puerca, diciéndome que se ha pasado la tarde entera estudiando bioquímica en la facultad. ¿Por qué Trixie?, ¿por qué me has mentido?, ¿desde cuando tendrá ese rollo con mi padre?, ¿se lo habrá follado ya?. Solo de pensarlo me dan ganas de devolver de nuevo, ya lo hice cuando los vi besándose, con esa pasión desenfrenada. Mi padre le agarraba el cabello con fuerza y ella parecía sumirse en un azoramiento incontrolable. Cuando volví en mí, después de tirar lo poco que había en mi estómago, ya se había marchado y mi padre, sonreía imbécilmente, tomándose un trozo de grasiento pastel de queso.

Termino mi pastel de queso y pago la cuenta. Paso por delante de unas cuantas librerías para saber si mi libro esta en todos los escaparates del centro. De diez librerías, en nueve esta. Tendré que hablar con la encargada para llegar un acuerdo, pues mi libro tiene que estar bien visible. Las críticas han sido buenas, eran de esperar. Las nefastas, no hace falta ni mencionarlas, sería malgastar saliva. Hay gente que no entiende el arte de las palabras y, que te acusen de ególatra, burdo, austero, alcohólico y, sencillamente inútil, es que no saben nada de nada. Tendrían que haber vivido mi maravillosa experiencia en Sudán, donde conocí a Irvine, él fue el me inundó de esos conocimientos y me guió por la senda de mi mente, mejor que yo mismo, y así parí, YO, a mi novela, entre copas de vino, mujeres exóticas y ese mar, que me cautivo con sus historias.

Vuelvo a casa meditando en mis cosas. Creo que le dedicaré algo de tiempo a Ámbar y haber, si así me enteró, de lo que le pasa, ya que su amiguita de labios de fresa, me estaba volviendo loco de atar. Al entrar a casa, reina el típico silencio. Danielle está tumbada en la cama, con unos pepinos en la cara y embadurnada en una crema que huele a mahonesa. Tendría que ponerle un poco de sal y pimienta y cenármela del todo. No le vendría mal un buen revolcón a esos huesos olvidados. Ámbar esta llorando en el sofá del comedor, abrazada, como una infante débil, a un oso de peluche negro. Me acerco a ella y le acarició el cabello. Da un salto asustada y me mira secamente. Sus ojos adquieren una tonalidad gris, y sus lágrimas parecen densas, como un polvo mojado.

- Eres un cerdo - me recrimina sin venir al cuento. - ¿Mama sabe que te estas beneficiando a mi amiga Trixie? - me dice agarrándome de la camisa con fuerza. La chica tiene agallas.

- Las noticias vuelan en esta casa, pero te equivocas nenita - le digo con tono burlón.

- Eres una alimaña insoportable. Me das asco. No puedo ni mirarte. Mama tiene suerte de vivir en la inopia y no darse cuenta de lo que haces siempre - rompe a llorar. Sus sollozos levantan a la momia que descansaba con su ensalada en la cara.

- ¿Qué diablos ocurre aquí? - dice con su tono diplomático mi fresca mujercita.

- Tú hija está loca y llora sin más - le digo a la mujer pepino fresco.


- ¿Ámbar, que te ocurre? - dice preocupada, por primera vez en su vida, de su hija llorosa. Es patético.


- El cabronazo de tú marido se ha estado acostando con media facultad de letras, además de sus polvos esporádicos con las gerentes de las librerías para que sus putos libritos estén en los escaparates de las jodidas tiendas - dice a gritos - ¡y eso no es lo único!. También se lo está haciendo con Trixie, mi amiga. ¿Es que no puedes guardarte el pito dentro de los pantalones por una sola vez? - me dice. Jamás en mi vida había visto a mi hija así, es cierto, tampoco es que le haga mucho caso.


- ¿Qué es lo que te molesta?, ¿qué me la tiré yo y no tú?. Lesbiana del carajo, que es lo que eres, una lesbiana camuflada, amorfa, gorda y fea - ataco rápido y sencillo. Sus puntos débiles se ven desde kilómetros.


Ámbar pega un grito angustiado y me cruza la cara, dejándome una bonita mano roja en mi mejilla derecha. Danielle se queda inmóvil, no vaya ser que se le caiga algo de crema en la alfombra persa que le trajeron sus padres este verano. Y yo, pues me marcho de esa casa de brujas, me tienen hasta los huevos, me hacen emplear un lenguaje tan soez y ordinario que me cansan y es que si no, no me entienden, por que cortitas, un rato son las dos, y hay que hablarles con extremada delicadeza para que les quedan las cosas claras, tan claras, como el whisky escocés que me voy a beber en unos minutos, en compañía de Marlene, que ha vuelto a suspender un examen y me ha prometido que sus conocimientos orales de la literatura rusa me van hacer estremecer toda la ardua noche.

7 comentarios:

  1. bueno aqui estamos despues de un paron jejeje
    esta historia ha sido mas larga no?? ademas de que la letra era mas pequeña, pero bueno eso no importa
    menudo asco de familia y el tio es lo peor del mundo, por no hablar de la hija, con ella has retratado un tema comun hoy en dia y tambien duro
    otra cosa el titulo no iba a ser polvo de agua o algo asi?? de donde ha salido este??
    y una duda, cuando el tio asqueroso vuelve de la cafeteria y entra en casa la que esta llorando en el sofa abrazada al peluche no deberia ser ambar?? es que pone que es trixi y me ha parecido un poco raro
    bueno y eso es todo
    hasta la proxima :)

    ResponderEliminar
  2. Holaaaaaa

    Esta historia me gusta como está escrita, es diferente. La historia es buena, aquí el padre es un creído y un cerdo y la madre pasa de su hija como de la ...
    Lo mejor es que cada uno hiciera su vida.
    Me gusta la historia, esperemos que pronto escribias un libro, me hubiera gustado que la historia fuera más larga :D
    Te quieroooooooooooooooooooo

    ResponderEliminar
  3. Jajaja ^^ oye... el hombre se lo monta bien! (No se porque siempre que leo una historia así me imagino la misma historia pero con los personajes cambiados el protagonista sería una escritora y catedrática, con un marido obsesionado por el gym y un hijo informático jaja) Lo que no se... es porque espera a que Ámbar se haga mayor para divorciarse...será porque es un tacaño que cree que su libertad, su vida fuera de ese hogar tan decrépito, no vale lo que el haría pagar un buen abogado de divorcios a su mujer jejeje.
    El intercalado de las historias ha estado bien... pero como queja he de decir que los personajes me han parecido un poco sosos ^^ pero de eso iba... de que son todos unos sosos amargados... haz el amor... y no la guerra ;)
    Un besito!

    ResponderEliminar
  4. Hola. Por fín escribes algo, ¿qué te había pasado? pensaba que estarías ocupada con la universidad ya que dentro de poco se acercan los exámenes.

    Una historia muy entretenida, al principio me ha recordado a "american beauty" con eso del padre que odia a su familia y se siente atraido por las jovencitas excepto por el final. También hay que reconocer que eres muy buena escribiendo escenas sexuales jeje

    Respondiendo a tu comentario, estoy en intermon, por eso se de la fiesta solidaria de mi entrada, sobretodo porque me hacen estar allí toooooooodo el día...
    Bueno, a ver si saco tiempo y escribo algo pronto, un beso.

    ResponderEliminar
  5. Ohhhhh que relato más welshinesco ;) como se nota la influencia- yo hasta ya pienso como una yonki xD. En tu línia, genial, con la narrativa de Welsh, doblemente genial, y guiños chulísimos ;) Bueno, Welsh es un pedazo de mierda y la Danielle no es más que una muñeca hinchable carcomida por el mundo moderno, no es menos enferma que la hija (pobre meua) aunque ella sí que tiene un problema jodido...
    Pero tía, me has dejado con la miel(¿o hiel?) en los labios, ésta debe tener una merecida continuación!
    Nos vemos el sábado ;)

    ResponderEliminar
  6. Hola!

    Puf... no quiero ni pensar que al acabar este mes viene mayo y junio con sus "estupendos" exámenes.
    Seguramente también desapareceré al igual que tú porque tengo 5 asignaturas que aprobar este semestre más las prácticas... aunque hay que restar una porque no hay examen solo un trabajo final con exposición y otra más porque el profesor hace una prueva final y si sale bien ya no hay que ir al examen final. Así que por ahora me quedan 3.
    De estas tres, una es una asignatura de libre elección que aún no se si arriesgarme y presentarme al examen o dejarla e invertir ese tiempo en otra y conseguir los créditos por algún curso. Otra la tengo en julio que la llevo pendiente del semestre pasado que es macroeconomía y por último me queda derecho tributario (un hueso duro de roer) que la llevo arrastrando desde el curso pasado...
    Bueenoo... tengo faena suficiente para desaparecer e invernar todo el mes de mayo y junio. ¿Ahora entiendes porque me da miedo que se acabe este mes? jeje

    Bueno escribe cuando puedas, porque en cuanto lo hagas ten por seguro que tendrás mi comentario jeje
    Un beso.

    ResponderEliminar
  7. Hola!
    acabo de leerla.. esta muy bien, particularmente me gustó mucho el echo de poder ver la misma historia desde distintos puntos de vista :)
    cuando tenga más tiempo te seguire leyendo ;)
    nos vemos el martes :)
    cuidate ^^

    ResponderEliminar