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21.12.14

Libertad la llaman

Soy libre de reír, de amar y de sentir. Soy libre de abrazar, libre de cantar, vitorear y silbar. Soy mujer. Sin grilletes y barreras. Soy luchadora. Y aunque me lleven negando durante siglos todos los derechos que me corresponden, guerreo por ellos. Respiro igual que todos, me emociono y lloro, me enfurezco y grito. Soy esa, ella, esta, tú, nosotras, vosotras y todas. No soy ningún icono, soy parte de vosotras, que con vuestra fuerza y espíritu barréis las calles de prejuicios, discriminaciones y desigualdades. Tejéis un manto que nos une, nos cobija y nos protege. Vuestras palabras llegaran lejos, retumbaran en las conciencias de aquellos que dudan de nuestra libertad, transformaran los mensajes de odio y misoginia. Y todas nos alzaremos en nombre de la libertad.

Si queréis adquirir el libro solidario "El vuelo de Neleb", lo encontraréis en la web de ACENEn la página 125 encontraréis este microrelato mío.

15.12.14

Running Gun Blues

- ¿Cómo dices que la encontraron?

- Rodeada de discos de blues y jazz. Pálida. Inmóvil. Muerta – suspira inquieta.

- ¿Qué es lo que tomó?

- Una droga experimental. La llaman 369K5OB.

- ¿Pero por qué lo haría? – dice incrédula – Tan joven, tan bella… ¡tan llena de luz!

Las vecinas curiosas ven como se llevan el cadáver de la apuesta Evelyn. Lloran confusas. Era menor que sus propias hijas.

Meses atrás Evelyn había descubierto que estaba enferma. Después de un largo tiempo de tratamientos horrorosos, de luchar sola ante una enfermedad que la estaba consumiendo, de baños de lágrimas diarios… decidió huir de todo ello, envuelta de la música que siempre le había dado vida.



Fotografía dada por Valencia EscribeErin Collins (EUA), titulada "Believe in Mistery"

13.12.14

Furtivos

- Ya no quedan espacios libres de contaminación. Cada día aparecen seres más extraños, mutantes radiactivos y monstruos horrorosos. Pero, ¿qué quieres que te diga?, esos elefantes alados alegran mi vista. 

- Cállate y pásame la pistola. ¡Esas alas valen oro, y lo sabes!


Un sordo disparo atraviesa el aire nauseabundo. El elefante brama en el suelo, rodeado de una sangre brillante, verdosa y fluorescente.




Microrelato inspirado de una foto dada por Valencia Escribe 

8.12.14

Teorías del psicoanálisis

- Yo lo que creo es que usted, tras matar a su padre, y eliminar el deseo involuntario de mantener una relación carnal e incestuosa con su madre, ha acabado recayendo en su fase anal. ¡Las evidencias lo demuestran!
- ¡Harto estoy de psicoanalistas como usted obsesionados con las teorías de Freud!  –dijo el señor conejo mientras olisqueaba sus excrementos con cara de disgusto.



Inspirado en una fotografía de Valencia Escribe“I can't go back to yesterday because I was a different person then.”― Lewis Carroll, Alice in Wonderland 

26.11.14

Recuerdos

Siempre pensé que mi hermana me tenía manía. A mí y a la gata de la casa. Viendo fotos como esta, no me cabe ni la mínima duda. Tres horas, dios, tres horas nos dejó allí encerradas.



Microrelato basado en una fotografía seleccionado por Valencia Escribe

21.11.14

Soñé

Soñé con una vieja escalera. Con una bailarina somnolienta. Me traía flores a la tumba. Sé que sonaba música, pero no la alcanzaba a escuchar. Me desperté en el metro. Siempre tengo el mismo sueño, siempre en la misma parada.



Microrelato basado en una fotografía seleccionada por Valencia Escribe - Florence Menu — con Evelyne Motmans

20.11.14

La puerta al jardín cerrado

Siempre me ha gustado ver la copa de los árboles. Aunque sea en plena ciudad, una zona arbolada despierta en mí una paz y una calma que ni las medicinas consiguen. Hace mucho que los fármacos no me hacen nada. ¡Malditos medicamentos! ¿Tú que piensas? No, no digas nada. Mejor ahorra fuerzas.
Mi jardín es mi templo. Mi mausoleo personal. Donde alcanzo el nirvana. ¿Ves? Estamos rodeadas de naturaleza. Arbustos, enredaderas, limoneros, almendros… pero de lo que más estoy orgullosa son de mis flores. Míralas, ¡son bellísimas! Las flores representan la bienvenida para el alma. Estas flores blancas simbolizan el cielo, el paraíso y el camino a la redención. Esas amarillas son la tierra: húmeda, mojada. También hacen referencia a la fuerza de la luz del sol y de la vida. Las lila son el luto, son la efeméride de la muerte y, como no, encarnan la tristeza. Todas esas que ves rojizas, mis preferidas, son la expresión de la sangre de Cristo y la resurrección, así como la vida humana y animal. ¿Hueles ese aroma? Es la fragancia de la muerte. No tiembles. Esta esencia será aún mejor cuando tu formes parte de de toda esa sinfonía de colores, olores, vidas y decesos. Vas a ser el mejor fertilizante que mis flores han tenido en años. Piénsalo. Tu cuerpo se descompondrá, lentamente, alimentando a la tierra, a los gusanos, a mis plantas. Tu sangre fluirá por todo este jardín, siendo parte del mismo. Los insectos tendrán un festín del que no se cansaran. Y yo podré hacer empanadas de los mejores champiñones de toda la ciudad. Tú le darás fuerza, brillo y nutrientes a mis flores, las cuales emanaran mortuorios perfumes. ¿No es bello todo esto? No pongas esa cara. No estoy loca. Estoy harta de que me mires así. Con esa superioridad. ¡Bastardo! Hazme caso, este es un proceso natural. Ibas a morir de todos modos, ¿cierto? ¿No prefieres crear vida con tu defunción? ¡Eres egoísta! ¡pero que muy egoísta!
¿Y ahora lloras? Tus lágrimas de cocodrilo no te libraran de ello. Ya lo he decidido. Además, será mejor que te estés quieto si no quieres que te haga daño. Quiero que tu muerte sea limpia, tranquila. Esto no es un espectáculo. Así, muy bien, quieto. Ahora deslizaré este cuchillo por tu garganta. Sentirás una ligera incisión y luego sosiego, quietud y armonía. Es una bendición, así que no la desaproveches.

Corta su cuello con delicadeza y este grita, ahogadamente, bajo la mordaza. Solo puede mover un poco su cuerpo, porqué esta completamente atado. En medio del jardín, rodeado de todo tipo de flores, su alma se marcha. Y ella tras de sí, cerrando la puerta de su jardín secreto.

19.11.14

Entre las nubes

- ¡Me encanta! ¿Cómo has conseguido esto Willy?

- Uno tiene sus contactos – Brian sonríe y le mira con dulzura – Además, te dije que te llevaría a cenar entre las nubes. Y ya sabes, cuando me propongo algo, nadie me frena.


- Te amo Willy.


Chocan las copas y disfrutan de las majestuosas vistas que tienen delante de sus ojos vidriosos. Los rascacielos vertiginosos penetran las nubes y son testigos del amor entre dos amantes cansados de ocultarse. Las luces de la ciudad pintan sus sombras pasionales en el pavimento gris.




Microrelato basado en una fotografía seleccionada por Valencia Escribe

14.11.14

El sonido del agua

Como me gusta escuchar el sonido del agua chocando contra el asfalto. Salir a la calle y observar cientos de paraguas erguidos bañándose bajo la generosa lluvia. Siempre sonrío al ver a alguna niña saltando sobres los charcos. Me recuerda a cuando jugaba junto a mi hermana, donde una pequeña charca solía ser un pozo de deseos, una ciudad submarina o incluso un océano de sueños.



Inspirado en la fotografía Perfectly Depicting Rain del fotógrafo Eduard Gordeev.
http://valenciaescribe.blogspot.com.es/2014/11/el-sonido-del-agua.html

11.11.14

Emanaciones de efluvios estigmatizados

Nos encontramos extraviados en un Estado de estrés y esfuerzos endemoniados. Estamos enjaulados en elementos extraños que estimamos efímeros, pero no lo son. Enardecidos expulsamos discursos endurecidos, nunca edulcorados, con eructos y enorme enajenación. Explotamos elegantemente bajo el embrujo de esos expertos embusteros que nos embaucan y engañan sin entera educación.

10.11.14

Escapada

Y caminaban cogidos por la cintura, como el primer día en que dijeron adiós a sus antiguas vidas. Libres y felices, lejos de los barrotes oxidados de la residencia.



Microrelato basado en una fotografía propuesta por Valencia Escribe
http://valenciaescribe.blogspot.com.es/2014/11/escapada.html

7.11.14

Duelo

Y vacilante le miro a los ojos. Sabía que no lo podría soportar. En un segundo sus cuerpos batallaban desnudos, en una lucha que solo ellos conocían. Caricias, golpes, lamentos y pasión. Duelo de amantes en una alcoba abrasada por las llamas de su fricción.

2.11.14

Consume

Consumo. Porque es lo que debo. Consumo. Porque lo necesito. 

Abro los ojos. Empieza un nuevo día. Es hora de comprar. Tarareo la canción del Colacao mientras desayuno contenta, pues tomo mis cereales Special K. He adelgazado dos kilos y hoy iré a comprarme un nuevo bikini. Tengo que comprarme un bikini. Los que tengo en el cajón son de la anterior temporada. Necesito algo nuevo, fresco y de moda. Creo que este año se lleva el añil, según el último reportaje que ojee en una revista mientras me cortaba el pelo. Que no se me olvide, me urge champú L’Oréal. Me encanta el nuevo anuncio con Jennifer López moviendo su melena.

Se me hace tarde y tengo una mañana de compras largas. Recojo mi taza de Ikea, y la pongo en el lavavajillas. Una pastillita de Calgonit y todo reluciente. Estos nuevos detergentes son tan eficaces como dicen. No me fío de la marca blanca, al menos para estos menesteres.

Cojo el coche. La mañana es fresca y está llena de luz. ¡Rebajas! Se respira el aire de las promociones, los descuentos y las gangas. Primero debo de ir al supermercado. He visto anunciada en una valla publicitaria que tienen 2x1 en latas de atún Calvo. Pongo la radio. Un poco de música ameniza mi viaje. 

“¡Que no te lo quiten de las manos!. Nuevo MP3 Sony. Con 8GB de memoria. Grabadora incorporada. Brilla en la oscuridad. Guarda toda la música que quieras y más. Disponible en diversos colores.”

“¿Tienes uno de esos días? No te preocupes. Con Tampax Pearl, ni lo notas, ni lo notan” 

¡Se me olvidaba! Me escasean los tampones. Sigue sonando la “música”. Aparco y salgo del coche.

Necesito tomate triturado en bote, para la cena de mañana. Han bajado el precio de la pasta Barilla, compro dos paquetes. Jaime es muy glotón. Un poco de queso, albahaca fresca y aceite de oliva virgen extra. ¿Postre? Tienen unos nuevos helados de la marca Nestle con muy buena pinta. No, mejor un tiramisú, así la cena es más italiana. Vino. Tinto, claramente. Dos botellas de Marqués de Cáceres. 

“Estimados clientes, les anunciamos que hemos bajado el precio del salmón. Tres euros el kilo. Consulten en nuestra sección de pescadería”

Compraré dos kilos y prepararé hamburguesas, las congelo y listo. Entonces me hace falta pan de hamburguesas, pepinillos y… kétchup.

Me vibra el bolso. Cojo el móvil. Es Claudia.

- Hola Claudia, ¿qué tal? - le pregunto mientras sigo llenando el carrito. No debo de perder el tiempo, debo de pasar por varias tiendas más, antes de ir a por mi ansiado bikini. El premio de mi esfuerzo con la dieta y el gimnasio - Bien, haciendo unas compras. Ya sabes… - me continua hablando. Siento que me ralentizo con la conversación trivial – Claudia, te llamo más tarde, estoy cerca de la caja y aún me quedan muchos sitios por ir hoy. Sí, sí. Una mañana ocupada. Ya hablamos. Sí guapa, cuídate. Besos – cuelgo.

Pago en caja. Dejo las compras en el coche. Al final he gastado más de lo que esperaba. Pero bueno, para la cena de mañana, y algunas tonterías más que había de oferta.

Siguiente parada, Corte Inglés. Es el cumpleaños de Susana y tengo que comprarle un regalo. Recuerdo que cuando era más joven le hacía regalos a mano, pero ahora ni tiempo, ni ganas. No sé, es como si no tuviera tantas ideas como antes. Pero no importa, una fragancia de nueva colección. ¡Uf esta no! Si, esta. Rosas. Y que más… unos pendientes. Unos graciosos. ¡Ah! Y son hechos a manos. Perfectos. Envueltos para regalos con un precioso papel verdoso. Listo.

Paso por varias tiendas del centro. Las calles a están a rebosar. La gente compra compulsivamente. Yo sin embargo he ido a hacer la compra. Comida, eso es primera necesidad. Unos detalles para una amiga y ya esta.

Entro en H&M y me pruebo como unos seis bikinis. No me gusta ninguno. Son bonitos, pero no me quedan como a Michelle Bundchen. Tanto esfuerzo en el gimnasio y no me veo bien. Es injusto. De pecho un tanto grande y la forma de top no favorece. La braga bien, pero no me gusta el diseño. ¡Puf! Me cojo un bañador, que disimula la tripa y sube el pecho. No es que sea precioso, pero al menos funcional. Disimula y realza.

Me compró una camiseta holgada y una falda vaquera también. Muy veraniegas.

Ahora me hace falta un pinta uñas azulado y también brillo, algo que pegue con el tono del bikini. ¡Ah! y unas chanclas nuevas, las del año pasado las tiraré. No me gustan mucho.

Compro. Hablo. Pienso. Compro. Como. Descanso. Compro. Bebo. Compro. Hablo. Compro… De vuelta a casa.

Se acaba el día. Estoy cansada. Mañana quiero comprarme ese nuevo MP3 que anunciaban en la radio, el mío ya está muy viejo. Además, no me gusta el color que tiene. Ojalá consiga uno verde musgo. Cierro los ojos y sueño. 

Sus sueños están siendo patrocinados por…

23.10.14

Magia

El mago estaba hundido en una terrible depresión. Nunca, nunca recibía ningún aplauso tras sus representaciones. Ningún espectáculo tuvo su merecida ovación. Él no podía llegar a entenderlo. La gente le admiraba, le adoraban, incluso algunos lo comparaban con Dios. Entonces ¿por qué? ¿Por qué no bañaban sus oídos con el sonido de sus palmas? Eso debía de acabar. El mago tenía un último truco preparado. Iba a desaparecer. Pero no esa vieja patraña de esconderse y luego volver a mostrarse. No. Él iba a desvanecerse de verdad. Y así fue, delante de los ojos inquietos de millares de espectadores el mago se esfumó. Volatilizándose en cientos de partículas que danzaron en el aire durante minutos. El público enloqueció, y aplaudieron como nunca lo habían hecho. Aclamaron por su regreso, festejaron el truco jamás visto, elogiaron al gran mago… pero este jamás volvió. No apareció frente a ellos, que incrédulos, marcharon de la sala sonrientes, alabándolo, palmoteando sin césar. 

22.10.14

Las amapolas también lloran

Antes lo único que hacíamos era recoger setas: de chopo, de cardo, patas de perdiz, rebollones, etc. A veces íbamos a la noguera del tío Paco, y nos llevábamos quilos y más quilos de nueces. Las niñas eran muy felices, solo hacían que reír, correr, jugar y vivir. Competían a ver quienes conseguían más cantidad de setas. Locas iban entre los pinos, rebuscando en la tierra y arrancando los frutos de la lluvia. Luego llegaron las riñas, las barallas y las peleas. Después de años de tranquilidad, de canastos repletos de boletus y bolsas de vid, los hematomas cubrieron mi piel y llegó el pavor de convertirme en abono para los campos de amapolas que rodeaban nuestra casa. Las lágrimas de mi vida alimentaron esos terrenos yermos, de donde nacieron las flores más tristes y brillantes de todo el pueblo.

- ¿Recuerdas cuando jugábamos por estas pinadas? – dice con una sonrisa melancólica. Un sinfín de recuerdos se abalanzan sobre ella.

- Claro, como olvidarlo. Pasamos parte de nuestra juventud aquí, saltando como cabras.

- Y todo el día gritando: ¡Mira mamá una seta! ¡mira mamá una seta! ¡mira mamá una seta! – dice imitando su voz de cuando era una cría.

- Que pesadas que éramos… – dice mientras se le escapa una fina lágrima. Inspira el húmedo aroma que las envuelve y solloza.

- Yo también la echo de menos, ¿lo sabes? – dice cogiéndole por los hombros.

- Sí, lo sé. Pero odio no poder recordar nada de ella. No nos queda nada. No tenemos fotos suyas, ropa, libros… Ni si quiera me acuerdo de su aspecto. Al menos no con claridad.

- Es normal Sabine. Han pasado ya quince años y tú eras muy pequeña cuando murió.

- ¡Querrás decir cuando él la mató! – grita. Los pájaros se escapan de las copas de los árboles, asustados.

- No quiero hablar de él Sabine, ahora no, por favor.

- Lo siento Taima – dice abrazándola.

Las hermanas lloran, sosteniéndose la una a la otra con fuerza. Sienten que se desvanecen. Son muchos los recuerdos que se les vienen encima. Esos aromas olvidados, ese viento frío y punzante, los sonidos de los árboles, los ciervos bramando… todo lo que tuvo vida, brillo y esperanza, se tiñó de rojo, de sangre, de sufrimiento y muerte. El cadáver de su madre fue el fertilizante de esos terrenos. Sus brazos se enredan en sus cuerpos, buscando el calor de una madre que nutrió las rojizas ababas con su vida.

21.10.14

Sombras

La oscuridad se ciñe tras mis pasos. Me persigue, en forma de manto negro, trayendo consigo todas mis pesadillas, mis miedos y mis desesperaciones. Me golpean los monstruos de la locura y yo me quedo inmóvil, buscando de entre las sombras un atisbo de luz que calme mi conciencia. 

Microrelato concurso - Microterrores
Podéis encontrar el libro aquí:

http://www.diversidadliteraria.com/libreria/microterrores-oct-2014/

14.10.14

Otra víctima más

Tiempo atrás todo eran besos y caricias. Un amor tierno y sencillo. Luego llegaron los celos, la posesión y las peleas. Sonia ha sido la víctima número 37. Otra mujer inocente asesinada por su pareja. Otra víctima de la violencia de género. Esto que narro no es ficción, es una realidad que vivimos día tras día. Una pesadilla a la que están sometidas miles de mujeres. Cárceles sentimentales, de barrotes “invisibles” y verdugos de sonrisas gigantes, son las condiciones a las que deben de sobrevivir. Y no solo son las palizas, los golpes, los hematomas… es la violencia verbal que se ejerce, la anulación de la mujer, la coacción, el miedo, la ofensa, la desacreditación, la difamación, las amenazas, los reproches, la privación arbitraria de la libertad… son tantos los mecanismos y herramientas de las que disponen los varones para amedrentarlas. Sonia no denunció. No pudo llamar a la policía. No tuvo tiempo ni de gritar socorro, o fuego, como le enseñaron sus compañeras en cursos de autodefensa. Fueron sus vecinos los que escucharon la disputa. Pensaron que les habían entrado a robar, pues jamás habían oído tanto escándalo en su preciosa casa de relación externamente intachable. Una pareja joven, que lucía una fachada blanca, pulcra y lisa, pero de cimientos oscuros, tortuosos y pútridos. Richard, su compañero, y asesino de la misma, se encargo de hacerla sufrir. Destrozó la casa, rompiéndolo todo. Acabó con todo aquello que para ella era importante: sus dibujos, sus libros, sus vinilos, su trabajo, la habitación de su futura hija… todo. Con un bate de béisbol rompió los azulejos de la cocina y la golpeo hasta dejarla semi-inconsciente, arrancó las baldosas del baño con unas tenazas y con ellas arranco sus cabellos, despedazó el sofá con el mismo cuchillo que corto su garganta, pateó los espejos de la casa como pataleó sobre su abultado abdomen, causándole un aborto de forma automática… La torturó, la violó, la vejó, incluso la orinó (marcando su propiedad, ella) y finalmente, la mató. Y no le dio tiempo a prenderle fuego, pues fue en ese momento preciso, en que la policía entró en el domicilio destrozado, con un fuerte aroma a queroseno.
Ahora dice que se arrepiente. Que no era consciente de sus actos. Que el culpable fue el alcohol que llevaba dentro del cuerpo y no él mismo. Que él jamás le hubiera hecho daño. Que los demonios de su locura le arrastraron a ello. Que estaba deprimido y que bebía para acallar las voces que gritaban en su cabeza. Que ella le insultó, le cabreó… y no tuvo otra opción. Que la culpa fue de ella, siempre de ella. ¿Quién si no tendría la culpa? Ya lo dicen los vecinos “No podemos creerlo. Es un chaval ejemplar, admirable y de reputación intachable. Sensato, simpático y de buen ver” “Siempre nos ayuda con la compra, a subir los cuatro pisos sin ascensor” “Cuida a nuestros hijos algunas noches, para que nosotros podamos salir. Él nos decía que también le venía bien, pues así practicaba para su futuro retoño”
Los psicólogos, después de análisis exhaustivos del comportamiento del criminal, han concluido que “El sujeto exhibe un encanto superficial y locuacidad que caracteriza a la mayoría de los sujetos diagnosticados con el trastorno de la psicopatía. Es visto y reconocido como un individuo socialmente considerado. Demuestra un desapego a las leyes o las normas morales, bajo sentido del derecho de los demás (sobretodo hacías las mujeres, a las cuales considera inferiores), falta de sentimiento de culpa o de remordimiento y una tendencia por el comportamiento violento. Su consumo de alcohol en grandes cantidades pudo influir en la violencia de sus actos. El individuo a su vez muestra un claro trastorno afectivo bipolar. El trastorno bipolar implica períodos de manía o hipomanía con períodos de depresión mayor. Son cambios extremos en el estado de ánimo entre los cuales, normalmente, suele haber una relativa estabilidad anímica. Los patrones de cambios del estado de ánimo pueden ser cíclicos, comenzando a menudo con una manía que termina en una depresión profunda. En ocasiones pueden predominar los episodios maníacos o los depresivos”.

Su abogados han jugado bien sus cartas y con la premisa de “Él no era consciente de sus actos. Fue el alcohol y su depresión la que le llevo a la locura. Ya lo dicen sus conocidos, es un hombre de reputación intachable”, ha conseguido escaparse de la prisión. Un jurado machista y retrógrado lo ha absuelto de su crimen, por lo que ha sido internado en una unidad especial de trastornos mentales, donde se le ayudará a controlar su violencia y le darán terapia emocional. Si demuestra avances durante su estancia en el centro, estará ingresado menos de dos años y medio.

Mientras tanto Sonia esta muerta. Siendo un número más. Otra victima de la violencia machista, de los micromachismos, del acoso callejero y laboral, del “tradicional” piropo, de tocamientos indebidos y miradas lascivas, de la imposibilidad de andar por las calles sin miedo, tranquila, d en definitiva, de la violencia de género, una violencia que cae sobre las mujeres como un mazo, aplastando su espíritu, su ilusión y sus vidas.

No somos números, somos personas, somos mujeres. No solo se nos tiene que contabilizar. Se deben de buscar medidas para erradicar estas situaciones. Para que quede de nosotras más que un zapato, en una estancia gris y sin vida.
Paula ha sido la victima 58. Rocio ha sido la victima 87. Suzanne ha sido la…

“La violencia contra las mujeres no es exclusiva de ningún sistema político o económico; se da en todas las sociedades del mundo y sin distinción de posición económica, raza o cultura. Las estructuras de poder de la sociedad que la perpetúan se caracterizan por su profundo arraigo y su intransigencia. En todo el mundo, la violencia o las amenazas de violencia impiden a las mujeres ejercitar sus derechos humanos y disfrutar de ellos” - Amnistía Internacional, Está en nuestras manos. No más violencia contra las mujeres.

2.10.14

Cabellos dorados

Y me enredo en las profundidades de esos cabellos dorados.
Dentro de ese remolino de mechones se esconden los sueños y pesadillas de su alegre cabeza.
Camino a través de las mollosas madejas, vuelo colgada de las lianas de su brillante pelambre y duermo recostada sobre su flequillo, besando su frente con mi diminuto cuerpo.
Yo solo busco una cosa, dentro de esa maraña de pelos locos se encuentran las ideas que se escapan de su mente, las imágenes y sensaciones de un intelecto brillante, las notas de música que trepan por su garganta. Su sabiduría me atrapa, me enamora y me inmoviliza. Y aquí estoy sentada sobre sus rizos, empapándome de toda esa luz que irradian sus ilusiones crepusculares. 

1.10.14

Automático

Voy por la vida con el piloto automático puesto. Camino rápida, sin mirar lo que el mundo me ofrece. Cabizbaja a mí destino, a cumplir con mi jornada, mis obligaciones diarias, mis quehaceres rutinarios. No soy consciente de todo lo que pierdo con ello. Solo hago, no pienso. No actúo, obedezco. Pero hay días en los que dejo volar mi imaginación. Mi mente se siente libre. Y camino tranquila, con la cabeza bien alta, disfrutando de la vida. Intensa, brillante y pura.

16.9.14

Inocencia

Sus cuerpos fatigados se encuentran por última vez. Su ropa interior en el suelo, formando un húmedo anillo. Sus manos firmes, llenas de profundas arrugas, se deslizan por sus muslos, acariciando después sus senos, recorriendo con su lengua su espalda, marcando con su aliento un sendero. Y quedan en la cama, como dos niños pequeños, en la penumbra de su inocencia.


Microrelato concurso - Sensaciones y sentidos
Podéis encontrar el libro aquí:

http://www.diversidadliteraria.com/libreria/sensaciones-y-sentidos-2014/

9.9.14

La desconocida

Enciendo la luz y la veo a ella. Está de espaldas a mí. Tiene algo en las manos. No sé que es, pero me lo imagino. Me incorporo en la cama y me cubro con la sábana, con real miedo. “¿Qué haces aquí?” le pregunto confuso. No obtengo respuesta. Siempre con su aire misterioso. Sé que es ella, la reconozco por su olor. Un aroma a lavanda siempre recubre su ser y embadurna sus pasos. “¡Es que no piensas decirme que cojones haces en mi casa a las 3 de la mañana! ¿Quieres que me de un ataque al corazón o qué?” le recrimino molesto. Se abalanza sobre mí, y se queda mirándome a los ojos, petrificada, con un cuchillo que acaricia mi garganta. Estoy muerto, lo sé, voy a morir. La hoja del cuchillo brilla, y esa luz plateada me ciega por un momento. “¿Dónde está Jessica?” me pregunta apretando el cuchillo. No la reconozco, tiene el pelo cambiado, ha pasado de su habitual negro azabache a un cabello con feas mechas rubias, sus facciones aún más duras le envejecen el rostro. Va vestida de forma extraña, con una falda rojiza con vuelo y un suéter de lana espantoso, unos tacones de aguja estilizan sus finas piernas. “¿Dónde está Jessica?” me repite seria. No consigo respirar y solo la miro con culpa, esperando a que me absuelva. Que en su maltrecho corazón quede algo de compasión, una chispa de amor por una persona que la quiso y aún sueña con volver a tener una vida con ella, juntos, con Jessica. Entra David, con su habitual bolsa plastificada y amarilla. Preferiría que fuera ella la que acabará con mi vida, antes que esta sanguijuela que la persigue enamoradizo. Ella se levanta de la cama, dejando espacio a David, el torturador. Me aprieto contra el cabezal de la cama y tiemblo. “Hacía mucho tiempo que no nos veíamos Lee. Estás igual, solo que más viejo. Te has sabido esconder bien durante estos años. Pero ya nos conoces, de nosotros no se puede escapar. Ahora Fiona te hará una pregunta y si no la respondes, ya conoces mis habituales métodos. Pero solo te digo una cosa, he estado perfeccionando mis técnicas. Ya no soy ese chaval que contrataste para tus trapos sucios”. Cada palabra suya duele más que la tortura que me espera. “¿Dónde está Jessica?” me pregunta Fiona de nuevo. No respondo. No quiero que se la lleven, no, si no me quedaré solo. David se acerca a su bolsa y saca unas tijeras metálicas, las típicas que se usan para la costura. “Voy a coger tu mano derecha y te cortaré el dedo anular, no mucho, solo una pequeña parte. Después clavaré las tijeras por dentro de tu dedo y las abriré, partiendo así tu dedo. Uno tras otro, comenzando por las manos y luego por los pies. No vas a poder ni dar un solo paso”. Me orino encima y él se ríe de mí. Ata una de mis manos al cabezal de la cama. Comienzo a patalear y Fiona me clava su dura mirada. Deja el cuchillo sobre el escritorio y saca una pistola de detrás de su espalda. Me apunta seria y vuelve a preguntar “¿Dónde está Jessica?” Cierro los ojos y aprieto los labios. Me quedo inmóvil. David corta mi dedo y no grito, no quiero darles ese placer. Siento que me desmayo. Un gran charco de sangre mancha la cama y salpica al pulcro traje amarillo de David. “Lee, ahora voy a introducir las tijeras por tu dedo. Bueno, por lo que queda de él. Va a doler, te aviso”. Parte mi dedo en dos y no contengo el alarido que rompe mi alma. Mi dedo queda totalmente desfigurado, abierto de par en par. Escucho un ruido, Fiona también. El pomo de la puerta comienza a temblar. Y entra por la puerta, sin conseguir esquivar la bala que le golpea el pecho. “¡Jessica!” grito. Fiona se abalanza sobre ella y la mira, con los ojos confusos. “¿Es Jessica?”, pregunta. No la reconoce. Jessica tiembla en el suelo, muriéndose en sus brazos. Fiona no logra aguantar un par de lágrimas, que finas, caen sobre el rostro de su hija. Una total desconocida, la cual le arrebataron de sus manos y que durante años lucho por volver a tener a su lado. “¿Mamá?” susurra Jessica. Fiona la apreta con fuerza y la mira a los ojos. Mientras acaricia su liso pelo. Jessica deja de respirar. Lee comienza a llorar. Fiona coje el arma con determinación y le dispara. No quiere volver a escuchar a ese sucio cerdo. Sus sesos quedan repartidos por todo el dormitorio. Y David y ella huyen, pues es lo único que ya pueden hacer.

28.8.14

Miedo y azúcar

<¿Qué es eso hijo?> Ante a esa pregunta no pude darle ninguna respuesta real, aparte de que se trataba de azúcar glasé. Mi madre, más santa que cualquiera, no sé pudo imaginar que lo que colocaba en la tarta de cumpleaños de mi abuelo era speed. Así que así fue, el ochenta y seis cumpleaños de su padre edulcorado con una droga sintética. ¡Menos mal que no vino mi hermana con sus críos! La fiesta no estuvo nada mal, mi abuelo, más vivo que nunca, nos ofreció unos bailes tremendos hasta las tantas. Mi madre reía sin parar, y con la energía que arrojaba decidió ponerse a limpiar la casa de arriba abajo. Le saco brillo hasta a la cubertería de plata, la que le regalaron por su boda. Después, frenética, se subió sobre la bicicleta estática y comenzó a pedalear. Con tanto movimiento que se cargo un pedal. No le importo mucho, pues siguió dándole caña al mismo ritmo. Tengo fotos de la fiesta, por si quisieras verlas... Mi padre se travistió y nos hizo un buen monólogo. Eso lo tengo grabado… Yo caté un poco la tarta, por no dejar que hicieran el viaje solos. No sé, quería compartir ese momento familiar con ellos. Pues nada, eso es lo que pasó. Toda mi familia hasta las orejas de speed, por un error mío. ¿Pero que querías que le dijera a mi madre? ¿La verdad? No quiero que piense que soy un traficante… Yo solo paso speed en pequeñas cantidades y maría a raudales. Además, con este negocio me pago mis estudios. Ellos creen que tengo beca, pero no… con toda la jodienda del cambio de media y demás mierdas, no me llega la pasta. Y no quiero que tengan que pagarme la carrera, no, no es justo. No vendo por lucrarme, si no por buscarme un futuro mejor. Que no digo que vender esto no sea un buen futuro… pero no sé, tengo otras aspiraciones, metas. Ya sabes, quiero tener una casa, un par de perros… Tío, esto no es necesario. Yo puedo conseguirte la pasta, te lo prometo. Duplicaré los beneficios en la próxima tanda. Pero anda, quítame la pistola del cogote, por favor.

- Conmovedora la historia de tu familia colocada, chaval, pero quiero mi puta pasta – me dice bajándome el revólver a los huevos. Noto el tambor del arma sobre si escroto. Siento que mis testículos se encogen e intentan subir hacía arriba, como si quisieran esconderse junto a mis intestinos. Jodidos, tampoco estarán más seguros allí dentro – Te he dejado explicarte, me has contado la milonga más cutre de la historia. Y lo peor del todo, me haces perder el tiempo.

- Por favor tío. Nos conocemos hace tiempo, sabes que vendo bien. Solo necesito más mercancía y yo la coloco por el doble de precio en las calles - Me mira como si no quisiera creerme, aunque sabe que soy capaz. Clava con más fuerza la pistola en mis bolas. Dios, ¡voy a morir! ¿Porqué todos en situaciones de miedo o placer mencionamos a Dios? ¡Si soy ateo!

Mi madre abre la puerta, con una sonrisa de oreja a oreja, la cual se le deforma cuando me ve, sin camiseta, junto a un mastodonte de tío con su mano pegada a mi polla. Estoy seguro de que no está viendo la pipa que tengo bajo el ojete, y que el acto que sucede después no es por la protección de mi vida, si no porqué ella cree que el colega me la está/ba cascando. Le golpea con la bandeja que lleva en las manos y me recrimina directa - Hijo, no, esto no, mariconadas en casa no – respiro hondo. Palpo mis huevos intactos y sonrío. Pero no por mucho tiempo, tengo a Sansón sobre mi cama, y creo que esto no le hará mucha gracia.

- Mamá, ¿nos queda tarta?...

11.8.14

Chicago en llamas


Si sales por esa puerta acabaré contigo – dice cogiéndole de un brazo con rabia y amargura.

No te tengo miedo. Estoy harta de tus amenazas – se suelta de su agarre con destreza.

Por favor, no me hagas esto – se lanza a sus pies. Rodea su cintura con sus brazos y esconde su cara en su bajo vientre.

Suéltame. No quiero estar contigo. No quiero seguir viviendo así. ¡Me haces daño! ¡Para!

Es que nunca aprenderás. Eres mía. ¡Tú me quieres! – le grita mirándole a los ojos.

¿Y tú me quieres a mí? – pregunta ella afligida.

Pues claro – dice él, como si fuera totalmente evidente.

Pues yo ya no te quiero. No puedo quererte más.

Venga, siéntate y hablemos – dice mientras se levanta. La empuja hasta el sofá, golpea su maleta con el pie y la mira - ¿A dónde vas a ir? No tienes ningún sitio en esta ciudad. No tienes a nadie. Solo me tienes a mí – sus duras palabras le atizan.

Preferiría vivir bajo el puente más cochambroso de Chicago que seguir a tu lado un segundo más.

¿Cómo puedes hablarme así? – dice él gritando. Su mano se alza hacía ella, demostrándole quien tiene la fuerza.

¿Y cómo puedes tratarme así?

Windy, no sé qué te ocurre hoy – dice él molesto.

Que no puedo más Sadoc – rompe a llorar.

Esa es tú solución. Siempre llorando. ¿Pero qué te he hecho?

¿Qué me has hecho? – grita molesta. Se quita la camiseta, dejando al descubierto un torso lleno de magulladuras, heridas causadas por él, por ese “amor” que él cree sentir, por ese “amor” que reparte a guantazos, patadas, codazos...

Cariño, no lo voy a volver a hacer... ¡Es que me cabreaste! – dice justificándose.

Sí, sí que lo volverás a hacer. Si no te llega a frenar el otro día Elvio me hubieras matado.

¡Pero qué dices! Yo jamás te haría daño. Y Elvio debería de meterse en sus asuntos. ¡Marica de mierda!

Sadoc, me marcho – dice levantándose.

¡Te mato si me dejas!

¿Cómo quieres que este contigo? Lo único que haces es insultarme, golpearme, amenazarme… te he soportado durante años, deje mi país por ti, aborte al hijo que siempre había querido tener por ti, porque no estabas preparado para ser padre… nunca me tienes respeto. Nunca me agradeces nada. Dices que no vas a hacerme daño y me pegas, me anulas… y luego vienes a curarme las heridas, a prometerme que no volverá a pasar… y me engañas y me lo creo. Pero ya es suficiente.

Windy, yo te quiero. Me conoces. Tengo un carácter temperamental – dice cogiéndola de nuevo – pero jamás te haría daño.

Sadoc, suéltame.

Windy, no me abandones. No puedo vivir sin ti – dice agarrándola con fuerza, como un pulpo. La soba de arriba abajo, la intenta besar. Ella aparta su cara. Él la golpea. La empuja contra la mesa. Las velas que decoran el cuarto caen y las cortinas se prenden rápidas. La sala se llena de humo y ambos forcejean por toda la habitación. Windy consigue soltarse de esas garras que la oprimen y lo empuja contra el fuego. Sadoc grita bajo las llamas, retorciéndose como el bicho que es, y Windy huye, corriendo a través de la ciudad que le ha quemado el alma.