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27.2.17

La obra

El reestreno de La Gioconda estuvo cargado de giros inesperados. El público, conformado por grandes celebridades y gentes del mundo del arte, quedó conmocionado ante la asombrosa y locuaz representación del equipo. Nunca pudieron captar el entresijo enmarañado de emociones, traiciones y crueldad dada por el director de la bella obra. La música, elemento detonador para borrar sus consciencias y guiarles hacía la ruina, era el arma usada por un enfermo con sed de venganza. El continuo rechazo de la población a sus escritos hizo que fuera encerrado durante años en un centro donde se trataban trastornos mentales graves. Él jamás quiso mejorar, y durante su estancia en el infierno institucional trazó la represalia más cruel y sanguinaria jamás narrada. Constituyó un elenco de actores y actrices poco conocidos y los forjó en el arte narrativo, en la representación teatral, en la danza y el canto, y sobretodo, inyectó en su subconsciente el germen de la vendetta. Fueron muchas las barreras antes del gran estreno, pero ese día llegó. El director se encontró ante un público rico y culto, de la alta sociedad, personas que le habían dañado, que habían demostrado no tener ni un ápice de humanidad. No titubeo en ningún momento – como ellos con él- y el show se dio por comenzado. Al principio fue tan inocente como el vuelo de una paloma, pero pasados los actos, esa ave se transformó en un halcón feroz, el cual agarraba a sus presas desde elevadas alturas y después en un buitre carroñero, esperando a devorar las entrañas de esos cuerpos aún con vida. El telón rojo se levantó, dejando ver un escenario siniestro pero curioso. El morbo del público por lo que estaban a punto de ver estalló. La sala se cubrió de niebla y el director disfrutó con su creación, observando como la esfera social más prominente de la ciudad caía en el fango de la vergüenza y se ahogaban en la miseria que supondría su destrucción social.

Tema escogido: Dance Of The Hours (Danza delle ore) - Opera “La Gioconda” - Amilcare Ponchielli. Milán, 1876 - Milán 1880. La Gioconda se divide en cuatro actos – La boca del león, El rosario, La casa de oro y El canal orfano. La “Danza de las Horas” es la pieza más conocida de “La Gioconda”, siendo el ballet más conocido que la misma opera. Está canción fue usada en la película de Disney “Fantasía” en 1940. 

14.2.17

Transición de identidades

Cuando me hablas no solo te comunicas conmigo, conversas con todos los que viven dentro de mí. Cada día somos más. Está Jack, con su síndrome de Estocolmo -un día Laurence le raptó y este se enamoró de él- y Anna, que sufre de trastorno obsesivo compulsivo. Somos seres complejos que habitan un mismo cuerpo. Lo sabemos. Es difícil convivir todas juntas, pero lo intentamos. Ha habido muchos conflictos entre nosotras. Una vez Bob, bellaco misántropo, tatuó nuestro cuello con unas espantosas golondrinas y el enfermo de Richie solo hace que inundar nuestro hígado con whiskey. Por esa razón les he mandado callar a todas. Necesito poder tener un momento para ser yo, la primera voz que siempre existió en este abarrotado cuerpo. Pero es más complicado de lo que parece. Su fuerza se está incrementando y esto que intento explicarte me está costando la vida. Cada palabra que escribo en esta roída libreta, la siento como mi mensaje sanador, el mantra que narro para poder silenciar sus voces y escucharme. Parece que ya no soy importante, y sé que están planeando algo. No solo son estúpidas bromas las que este cuerpo debe de sufrir. Escuché el otro día a Johanna que no debemos comer más, que nuestro organismo está enfermo, que damos asco. Ha empezado a esconder la comida y a cortarse las muñecas. Tengo los brazos llenos de heridas y el rostro demacrado de no dormir. No puedo ver mi reflejo desnudo en el espejo, ya no reconozco quien soy ni quien fui. Todas ellas quieren hacer algo distinto, pero ciertos líderes están tomando la iniciativa y dejando menos espacios a otras identidades. Por eso necesito escribirme esto, quiero creer que no estoy sola y que quizás, alguna de vosotras aún sienta que podemos tratar de existir juntas. Por favor, no me abandonéis. Tengo miedo de perderos.

Relato publicado en la revista Valencia Escribe número de febrero (página 57).