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6.8.11

California Dreaming: Adara.


Me lío un cigarro esperando el bus nocturno y sigo pensando en ese absurdo espécimen al que me he follado hace quince minutos en un descampado y he dejado más tirado y desesperado que un mandril con el culo en llamas. Debe de tener el puto trasero ensangrentado con tanta basura que había en ese inficionado suelo. Maldito ingenuo. Sabía que si le seguía el rollo iba a tener lo que buscaba. Es el primer capullo que veo que se pone de nombre, en un local de citas, el de un jugador de béisbol. Patético. Y encima, luego le entra a las tías con ese rollo de menda superior, intransigente e inflexible, en fin... que se lo tenía muy creído y alguien debía bajarle los humos a ese trocito de estiércol. Seguro que no pensaba que la noche iba a acabar así para él. Jodido pringao. Gracias por los 20 euros y siento lo de tu mortecino orgasmo.

Llega el autobús con veinticinco minutos de retraso. Esta noche bato mi récord de impuntualidad en el curro. De todos modos, entraré por la puerta grande, como la dama que soy.

- Adara, ¿donde te habías metido? - me dice mi jefe, Antuan, un imponente cuarentón francés, a gritos.

- Ya sabes Antuan - digo con retintín su nombre - siempre me lío con los mierda de ómnibuses.

- Ponte ya a trabajar, siempre con las mismas mentiras de cría - me dice realmente enfadado.

- Pardon messie - le digo entrando a la trastienda para cambiarme.

- Me pongo mis zapatillas moradas y la camiseta lila del local, me recojo el pelo en un vistoso moño, con un coletero garrulo de terciopelo verde bosque y ya estoy lista para servir en la barra, pero antes, me siento en mi butaca preferida y le pido un gin a Delia. El local esta a rebosar de gentuza.

- Guapa, hoy te has pasado, ¿no crees? - me dice Delia molesta sirviéndome el copazo.

- ¿Pero que cojones os pasa a todos hoy? - le pregunto dándole el primer tiento a mi fresco cubata - Con que cara de perros desdichados me recibís esta noche. ¡Ni que os hubiera pegado un tiro o hubiera prendido fuego a vuestras preciosas casas de revista!.

- Tía, has llegado tres horas tarde y ni siquiera nos cogías el teléfono - me recrimina enojada - Estábamos todas súper preocupadas por ti.

- Pufff... es que he perdido el móvil en unos asuntos de los cuales me he tenido que ocupar antes de venir al currele. Ya sabes, una siempre anda liada y el tiempo vuela - le digo apurando hasta la última gota de esa ginebra barata. 

- Ya digo yo que el tiempo vuela - me dice Antuan apoyando su mano sobre mi hombro - y sobre todo para ti. Adara, levanta el culo de esa silla y ponte a trabajar ya, no te pago para que te bebas todas las botellas de ginebra del bar y estés aquí de cháchara con Delia.
- Relax Antuancito pequeñito, ahora mismito me pongo detrás de la barrita a servir a los encantadorcitos borrachitos para conseguir que se peguen la cogorcita madre, ¿esta bien así,  jefecito?.

Antuan se va de mala leche a atender a unas pavas que han entrado a grito pelao'. Como se nota que están de despedida de soltera. Llevan esas ridículas pollas como sombrero y bandas horteras de algún todo a cien. Se que Antuan, un día de estos, me mandará a la mierda, pero me gusta tratarle así. Además, estoy súper a gusto en este curro, me pagan bien, tengo contrato, buena peña a mí alrededor y un jefe majo que no ha intentado acosarme. Realmente me doy cuenta de que soy muy cabrona con los que me quieren.

- Anda Delia, aparca tu culo en otro sitio, voy a darle caña a la barra por que si no Antuan acabará matándome - le digo dándole empujoncitos.

- Vale guapa, pero nos vemos mañana a la noche. Espero que esta vez vengas puntual preciosa o al menos llames para saber donde diablos estas.

- Si maravillosa perla oceánica, mañana actuaré como un reloj suizo en hora militar - le digo guiñándole un ojo.

La noche pasa rápida y con el bullicio y el ajetreo se hace la hora del cierre en un santiamén. Antuan me castiga con la tarea de limpiar los baños a conciencia. Esos meaderos me revuelven las tripas, ¿y a quien no?. Mis bonitas zapatillas se empapan de meados frescos y nauseabundos. Inundo el suelo de lejía y vomito asqueada. Tardo más de una hora en limpiar el water de tíos y tres cuartos de lo mismo con el de las tías. Recojo tampones y compresas que están atascadas en los desagües. Y yo me pregunto que ¿para que mierdas ponemos papeleras?.

Cuando salgo fuera, llena de mierda hasta las orejas y más sudada que una tenista, veo que Antuan ya ha cerrado. Solo estamos nosotros dos. Me siento en la barra y suspiro quejica. Antuan me mira de reojo mientras hace las cuentas.

- ¿Vas a volver a llegar tarde? - me dice entre risas.

- Quien sabe muñeco, se ve que me van los castigos duros, pero que muy duros - le digo hundiendo mi cabeza entre mis brazo.

- Anda Adara, que la fiesta no pare. - Me dice sonriente mientras prepara dos Bloody Marys - ¿Brindamos? - me dice mientras me pasa la copa.

Si es que este tío es un cacho de cielo y yo una verdadera zorra. Lástima que este pillado el muy cabrón.


1.8.11

California Dreaming: Paletos y catetos.‏

Hola queridas/os lectoras/os,

os presento un nuevo apartado en este, mi querido blog, donde vais a ser testigos de la creación de una historia conjunta entre mi petita Driu - http://duskofwinters.blogspot.com/ - y yo. Cada una escribirá una parte de la historia en su blog, que se irán enlazando y ya veremos que es lo que surge (lo que lo que lo que surjaaa).


- Puedes llamarme Joe DiMaggio - le digo con una sonrisa potente. Ella me mira incrédula y se queda en silencio. Odio a la gente que no me transmite nada, y esta tía parece más simple que un cacahuete pelado, así que prefiero deshacerme de ella, cortésmente, en los cinco minutos que me han dado - Ante esa burda sonrisa y ese pasotismo no me dejas otra opción que mandarte a la mierda nena. Uno viene a este antro con buenas intenciones y solo recibe indiferencia y desconocimiento. Y bien, ¿que para que vengo aquí?. No creas que estoy desesperado por follar y mi única solución es venir a un local de citas a ciegas, tampoco busco mi media naranja y chorradas de esas, ni me han tendido una emboscada mis mejores amigos para acabar aquí metido. He venido por que me apetecía, porque me daba la real gana y conocer gente como tú me saca de mi casillas, siendo sincero, me asquea más que nada en este soberano y pestilente mundo, así que haber si sabes hacer algo útil y te vas por donde has venido, aun tienes tres minutos para joder a otro u a ti misma, seguro que se te da de fábula. - Le escupo mis palabras a la cara y le doy un sorbo a mi cerveza, que ya estaba algo calentorra. La tía se levanta enojada y se va directa a la barra, a esperar a atormentar al siguiente capullo con el que le toque paliquetear. Me acabó la imbebible cerveza con angustia y me voy hacía la puerta de salida.

- ¿Así que tú eres Joe DiMaggio? - me dice una pelirroja despampanante que se pone contra la puerta. Tiene unas piernas larguísimas y esbeltas, enfundadas en unos sexys vaqueros que le llegan hasta las rodillas. Lleva una camiseta de tirantes negra y unas bambas destrozadas del mismo color. - ¿Te apetece dar una garbeo conmigo? - me dice jugueteando con su pelo color fuego.

- Por que no pequeña, pero solo si me dices como te llamas - le digo sosteniéndole la mirada a los ojos. Son verdes, de un intenso alucinante. Me encantan las mujeres que me miran como a un caramelo.

- Esta noche puedes llamarme Marilyn Monroe, pequeño - me dice susurrándome al oído. Me coge la mano y me lleva fuera de ese dichoso local. Juega bien sus cartas la condenada.

En un abrir y cerrar de ojos estamos en un descampado besuqueándonos como dos adolescentes y metiéndonos mano a saco. La tengo sobre mí, golpeando mi cara con su pelo y con su lengua acariciando mí traquea. Es explosiva. Sin darme cuenta me la saca del pantalón, le coloca un preservativo que huele a moras y comienza a cabalgar como genuina jinete. Me clavo toda la mierda que esta en el suelo en la espalda y el culo, pero me da igual, no quiero dejar que eso termine. Siento como me voy a correr en un instante pero ella se me adelanta. Arquea la espalda hacía atrás y gime con intensidad. Sus ojos brillan intensificando su verdor. Estoy apunto, lo siento con fuerza. Y en ese mismo instante, la tía se levanta, se pone los pantalones, me coge la billetera, me roba 20 euros y se pira.

- ¡Pero serás zorra! - le grito viéndola marchar - ¿Me vas a dejar así?. ¡Eres una puta! - le bramo colérico.

Me siento tan usado. Ya no me gusta que me miren como a un caramelo.


Continuará en: http://duskofwinters.blogspot.com/