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25.7.14

Transfobia

- Es por mi culpa. Todo esto es por mi culpa - le dice entre sollozos ahogados - ¿Por qué me hacía gracia cuando me robabas la ropa y te vestías de mujer? ¿Por qué dejé que te apuntaras a ballet? Dios, siempre tuviste debilidad por el color rosa - le dice con un grito agudo y angustioso.

- Mamá, no es culpa tuya. ¡Tranquilízate! - le contesta tocándole el hombro. Ella se aparta y le mira con cierto asco.

- ¿Y de quién es la culpa entonces? ¡Del bastardo de tu padre! - le aúlla colérica. 

- No mamá - dice bajando la cabeza.

 -¿Por qué Agustín? ¿Por qué? - pregunta perdida. Sabe que no va a obtener una respuesta que le guste, pero necesita oírlo de su propia boca, necesita saber el por qué. 

- Porque no soy feliz mamá - dice él claro.

- ¿Y ahora qué? ¿Te vas a cortar la chorra? - le dice jocosa. 

- No. No pienso pasar por una de esas operaciones correctivas. Así las llaman mamá, o peor aún, "normalizadoras" - dice muy molesto.

- Pero hijo, no puedes hacer eso. Si ya no eres hombre, ¡eres mujer! Debes de operarte y quitarte la confusión que llevas encima - le dice serena.

- No mamá, soy una persona, un individuo. Transitaré en la barrera marcada. A mi manera...

- Trans... ¿qué? Hijo, no digas tonterías. Si me vienes con estos cuentos, pues opérate. ¡Tienes que decidirte! - le dice enfadada.

- ¿Por qué mamá? Por qué debo de querer etiquetarme. Yo soy un hombre, pero también soy una mujer. Soy una persona...

- ¿Se lo has dicho a Aurora? - le interrumpe cabreada.

- Aún no - le dice tristemente.

- ¡Dios! Pero ¿por qué? - comienza a llorar de nuevo - ¿Estas hormonándote?

- Sí.

- ¿Y operarte no? 

- No.

- ¿Y ahora qué?, ¿Te saldrán tetas? ¿Se te caerá la barba? ¡Pero tendrás polla! - dice ordinaria.

- Mamá, sé que es duro. Pero ponte en mi lugar. Intenta comprenderme - le dice suplicante.

- ¿Qué quieres que comprenda? Tu padre me dejó, se fue con otra mujer a formar otra familia. Me dejo sola, contigo y tu hermana… teniendo que cuidaros, educaros, alimentaros. Dios, ¡tú y tu hermana sois todo lo que tengo! Hijo, te he dado todo lo que has necesitado en tu vida. Y ahora me vienes con esto, con que no eres hombre, quieres ser mujer, no te operas... no entiendo nada hijo. 

- No hay nada que entender mamá, solo aceptar. Acepta lo que yo decida. 

- No puedo. Es antinatural. ¡No es normal!

- ¿Y quién es normal mamá? - le pregunta. Ella enmudece - Nadie es normal. La normalidad te la imponen con normas, creencias, valores... y si no las cumples, ¿qué ocurre? Te quiere echar, te insultan...

- ¿Qué me estás contando hijo? - le dice temblorosa.

- Mamá, yo te quiero – le dice él cogiéndole de las manos. Intenta calmarla. Ella le suelta y le mira triste.

- ¿Y ahora qué te gustará? ¿Las chicas o los chicos? Si te gustan los chicos, querrá decir que siempre has sido gay… Eso es lo que pasa hijo, que eres gay y estás confundido.

- No mamá. Me gustan las mujeres. Me siguen gustando las chicas.

- Necesito tiempo hijo. Tiempo para pensar. Vete a casa de Aurora. Habla con tu hermana. Quizás ella lo entienda mejor que yo. Ella te puede ayudar, tiene una amiga psicóloga. Quizás te quiten esas ideas de la cabeza. 

- No hay nada que quitarme de la cabeza. Nada que intentar comprender mamá. Sigo siendo tu hijo.

- Y ahora como deberé de llamarte, ¿Agustina? – le dice bramando.

Sale de la habitación llorando, sin contestar a su madre. Cierra la puerta con fuerza.

Ella se queda paralizada en la silla. Sin respirar. Sin entender nada. No quiere ir detrás suya. 

Sigue llorando, no puede parar. Siente que se ahoga en sus lágrimas. Se siente invisible, pequeño, humillado, no aceptado, y sobre todo, no querido por la persona que más él más quiere. 


Walking around head full of sound. Acting like we don't exist. Walk in a room stare out through you. Talking like we don't exist. But we exist! (Arcade Fire - We Exist)

9.7.14

Sardinas


Mi gato me ha abandonado. Al llegar a casa solo había una nota, con su mala caligrafía. Dice “Me voy a por sardinas”. Este no vuelve. Es como cuando le dije a mi mujer que me iba a por tabaco.

8.7.14

Libro


El libro posaba desnudo, tomando el sol. Le avisaron de que se quemaría, que sus palabras se desvanecerían, que su mensaje se dañaría. Pero no hizo caso a nadie. Abierto de par en par mostraba sus finas hojas. El sol penetró fuertemente en él, y de esa forma pudo sentir el calor que hace años no sentía.  El de unos brazos rodeándole, disfrutando de aquello que él tenía que contar.

El libro murió, quemado. Solo quedó de él polvo y tinta.

7.7.14

Corazón

-  Perdona, ¿qué haces?
 Me llevo tu corazón – dice él escarbando en sus entrañas.
- ¿Por qué motivo? – le pregunta ella inquieta, con el pecho abierto.
- ¡Es bellísimo! Lo quiero poder ver siempre, tocarlo, mimarlo… – le dice él sonriendo.
- ¡Ah! Vale, me dejas más tranquila. Pensaba que intentarías venderlo – le dice ella devolviéndole la sonrisa.