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15.8.10

Cuenta atrás

Brian lleva internado en el hospital psiquiátrico de Memphis, Tennessee, tres años. Sufre personalidad múltiple, que sale a la luz cada vez que se altera, emociona, deprime, etc. Las enfermeras y enfermeros del centro le tienen bastante miedo, e intentan comportarse con él con una amabilidad, a veces excesiva, que ha supuesto en el comportamiento de Brian la aparición de nuevos entes. Tienen miedo a una posible reacción violenta por su parte, pero por suerte, siempre que Brian a adoptado una personalidad agresiva, lo han podido controlar con algún sedante.

Las personalidades de Brian son todas muy distintas, a veces aparecen de nuevo personajes ya interpretados por él, pero el patrón que cumple su cerebro, es la manifestación de distintas identidades regularmente. Puede ser una semana entera una personalidad y en un día variar cientos de veces. Brian asimila las cualidades que admira de cualquier persona. Por ejemplo, viendo el televisor, observa a un juez, y le atrae su seriedad y su sabiduría. Brian absorbe esos atributos y asimila las funciones de un juez, creyendo que realmente se dedica a ello. Leyendo una novela, se enamora de las palabras del escritor, entonces toma a sus musas y se dedica a escribir maravillosas novelas.

Tiffany es su nueva psiquiatra. Es una mujer joven, delgada, con un largo cabello teñido de gris, por las abundantes canas, nariz aguileña, adornada con una diminuta peca en el centro, labios finos y ojos verdosos. Tiene una belleza peculiar. Tiffany sustituye a Brandon, el antiguo psiquiatra de Brian, que se ha jubilado anticipadamente por problemas de la salud. Brandon seguía un programa muy específico con Brian. No quería medicarle, pues los resultados de la medicación eran evidentes, deprimían a Brian inmediatamente, y de esa forma no se podía analizar sus transformaciones. Brandon quería que manifestara, una tras otra, sus diversas personalidades, y para ello seguía diversos métodos, como llevarlo a lugares atestados de gente y observar como se comportaba, si su comportamiento variaba o no de cuando estaba a solas o con un menor número de personas, hacerle escuchar cierta música o ver unas películas determinadas, al igual que le obligaba a leer artículos de prensa, revistas, novelas, etc. Le hacía explotar su creatividad, en todos los campos posibles. Incluso en jardinería, carpintería y en la cocina.

El diagnostico dado por Brandon a la doctora Tiffany, fue que Brian sufría estos cambios, por un aparente complejo de inferioridad, causado por su elección de trabajo, (Brian era actor), no aceptada por sus padres. Brian sufría una falta de autoestima terrible, y no tenía ninguna seguridad en él, pues sus padres, desde pequeño, habían estado en contra de todas sus decisiones, anulándolo completamente. Así es como Brian, con un intento de ser aceptado por sus padres, comenzó a adquirir las mejores cualidades de cada persona, para conseguir el aprecio, el amor y la aprobación, que tanto ansiaba, de sus padres.

Tiffany lee tranquilamente, junto a su café, el expediente de Brian. No le asombra que un actor con tantos dotes pudiera, fácilmente, asimilar las cualidades que más le interesaban de cada persona. Brian asumía dichos atributos como suyos, como elementos intrínsecos en su personalidad, no actuaba como en los escenarios, sentía esas habilidades dentro de él, fluyendo en su sangre. En un solo mes, había cambiado de personalidad cuarenta y cinco veces, pasando de párroco a asesino, de embarazada a policía, de filósofo a pastelero, de psiquiatra a obrero, incluso opto por comportarse como un perro una semana entera.

El cometido de Tiffany, ahora, es conseguir que Brian vuelva a sentir seguridad siendo él mismo, para no depender de las demás personalidades, para lograr la aceptación que busca.

Brian entra en la consulta, acompañado de dos enfermeros, y se sienta en un butacón marrón. Tiffany se presenta, con su voz seria y formal. Brian ríe atontado, la personalidad que ha asumido esos últimos días, es la de un vago adolescente enganchado a la marihuana. Tiffany le mira como una madre enfadada.

- Escucha atentamente cada una de mis palabras Brian. Vamos a utilizar la hipnosis contigo. Mediante la hipnosis controlare a tus personalidades, dejando hablar, libremente, a la personalidad original, es decir, a tú yo real. La personalidad oculta tras mil caras, escondida en el fondo de tú mente, pero que lucha por salir – dice Tiffany.

- Entendido tía. Pero espera que me ponga cómodo – Tiffany le mira extrañada. Brian coge un cigarro del bolsillo de su camisa, lo enciende y le da una larga calada – ya podemos empezar tía – dice con una sonrisa bobalicona. Tiffany se levanta, le quita el cigarrillo, y le da una calada. Lo apaga, en un cenicero de mármol azul, puesto en su escritorio, y se dirige hacía él.

- Bien Brian. Mira este reloj metálico. Fíjate en su dulce balanceo. Deja que tú mirada siga sus movimientos. Sigue el vaivén del reloj. Escucha el leve tic tac de las manecillas metálicas. Húndete en un profundo sueño, del que solo podrás despertar con mi voz. Déjate llevar – Brian comienza a adormilarse – déjate llevar –susurra de nuevo – voy a contar hasta diez, y cuando cuente diez, aparecerá el verdadero Brian, el que lucha por salir. Uno… dos… tres… sigue el movimiento del reloj… los ojos te pesan cada vez más… cuatro… cinco… seis… mi voz te guía a un sueño profundo… siete… ocho… nueve… duerme plácido, mecido por mis palabras… ¡diez! – exclama – Brian sal de tú armadura y habla conmigo – dice Tiffany, parando el movimiento del reloj.


Pero Brian no contesta. Respira alterado. Se mueve bruscamente en el sillón. Vomita sobre sus piernas, algo de sangre y bilis. Convulsiona. Tiffany se alarma. Sus personalidades son más fuertes de lo que ella pensaba. Miles de ellas no le dejan salir, y lo reprimen en el fondo.

- Brian escúchame, vas a despertar inmediatamente. Uno, dos, tres, cuatro, cinco… notas que tus ojos se abren, que recuperas la conciencia, que vuelves a ser ese joven que fumaba hace unos minutos en esta sala… seis, siete, ocho, nueve y diez ¡despierta!, ¡despierta Brian! – grita Tiffany.

Brian no despierta. Su corazón se ha parado. Ha sufrido un infarto con veinticinco años. Tiffany se queda estupefacta. No puede creer lo que ha pasado. Se sienta en la silla, junto al escritorio, y cierra los ojos tan fuertemente, que se hace daño en los párpados, comienza a contar de nuevo, con la esperanza de que cuando termine, Brian estará vivo.

- Uno… dos… tres… cuatro… cinco… seis… siete… ocho… nueve… y ¡diez! – repite de nuevo - uno… dos… tres… cuatro… cinco… seis… siete… ocho… nueve… y ¡diez¡ - Tiffany se pasa horas contando, sin ningún resultado.

3 comentarios:

  1. Hola!
    Bueno como te dije, sigo todas tus novedades, así q no puede faltar mi comentario en esta=D.
    Me ha parecido muy interesante y muy original la introducción de un enfermo mental como personaje, aunq creo que has matado a tu protagonista muy pronto y sin apenas poder entenderlo, y creo q es escesivo que se haya muerto simplemente porq sus otras personalidades no lo dejaran salir, a no ser q tuviera alguna enfermedad del corazón independientemente de su estado mental, aun así eres una buena escritora y me encanta todo lo que escribes, sigue así!
    Hasta la próxima.

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  2. Hola!
    Siempre había tenido curiosidad por saber de donde te venía la inspiración, ¿así que desarrollas las historias a partir de los títulos? Es interesante, aunq debe de ser un poco díficil imaginar toda una historia con simplemente un par de palabras.
    Bueno, cuando se me ocurra algún título original, digno de tu magnifica forma de escribir, te lo diré :D. Será una gran satisfacción ver como desarrollas un relato a partir de mi título.
    Y lo mismo te digo, espero q te sigas pasando por mi blog, a mi tb me encanta leer tus opiniones.
    Adeu!

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  3. Bueno ya m e puesto al dia, qando vuelva volvere a ser la primera en comentar jeje. Bien esta historia m a gustado, me parece muy interesant lo d la personalidad multiple y pobre psiquiatra, le a durado poco el pacient jeje. Pos nada eso es todo por el momento. La semana q bien ya vuelvo pro no s q dia, ya t abisare, como dice j.enrique, abrazos!!! (solo t kedan dos dias eh??)

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