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31.10.15

Alevillas

Todos los domingos cazaban mariposas sin cesar. Pero esa mañana triste, las presas eran ellos. El verdugo ridiculizo sus ropajes blancos y sus absurdos gorros de aventureros. Primero le quitó la vida al niño. El padre se descompuso en finas lágrimas. El asesino fue preciso. Una obra de arte quiso formar. Padre e hijo fueron mariposas, al menos durante unos instantes, antes de arder.
Microrelato para los Viernes Creativos de Escribe Fino - Fotografía de Rodney Smith

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