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Lord knows, it would be the first time

Y empieza el ritual. Enciendo una vela. Me recojo el pelo, pero unas greñas danzan sobre mi frente cansada y llena de preocupaciones. Me desvisto y apago las luces. Me encuentro turbada en una oscuridad forzada. No veo con claridad, tengo las gafas manchadas. Bebo, bebo de esa fría lata llena de cerveza. Mi cara se queda iluminada por la pantalla del ordenador. Una luz blanca, pero no traslucida. Miro el word desnudo frente a mí, y pienso, ¿qué es lo que debo escribir? ¿Qué es lo que busca Sonia con esto? “El objetivo del ejercicio es que te encuentres. Que te evadas. Recrea, dibuja, escribe, siente la música, bebe…” Cojo la lata de nuevo. Deslizo mis dedos por sus redondeces. Está fría y suave. Bebo otro trago. Largo, sin respirar. Me atraganto y escupo. Un reguero de saliva y birra caen sobre mi suéter azul marino. El terciopelo se humedece. “Imagínate que estás en otro país. El que tú desees. Crea a sus habitantes. Puedes basarte en gente que ya conoces, gente que te rodea. Per...

Por un asesinato y seis piñas

Tú, si tú. Tú que me estás leyendo. Quiero que sepas que soy el hijo puta más grande de todos. ¿Capto tu atención? Si la respuesta es no, aparta tus apestosas manos de mi diario, y por favor… ¡no me violes! Si es que sí, me alegro, vas a ser participe de la historia, mí historia, la cual está escrita con sangre. Yo soy el carnicero más bestial de todos los tiempos. He acabado con gente, solo por hacerme una simple macedonia de frutas. Yo nunca quise matar a nadie, pero le cogí el gustito. Primero fue ese vulgar y soez dependiente de la frutería. ¡Él muy cabrón me quiso robar! ¡Me pedía tres euros por piña! ¿Dónde se ha visto eso? ¡Ni que estuviéramos fuera de temporada! Así que, zas zas y garganta rajada. Fue muy fácil. ¿A quién pretendo engañar? ¿a mi mismo o a quien lea esto? Yo no lo hice… lo hizo un tipo que entró a robar el dinero de la caja. Y como cómplice que fui, pues no tuve intención de detenerle (me cagué en los pantalones, literalmente), recibí parte del botín. La...

Nueva jornada en el país de la guerra

Por mucho que me han pisoteado, me he vuelto a levantar. No me dan miedo sus armas, sus tanques ni sus bombas. Yo soy de acero, tierra y esperanza. Creo que todo lo que he perdido no ha sido en vano, todxs estamos luchando por la misma razón. Esos cerdos no acabarán con nostrxs. ¿Tregua? No existe ese concepto. Nuestro día a día es el olor de la pólvora, el sonido de las explosiones, los aullidos de dolor, los gritos de clemencia, los llantos de desesperación. La visión de la muerte esta por todas partes. Hagas lo que hagas, está ahí, pisándote los talones. Vulgar, mezquina y envidiosa. Una sombra escondida con ganas de matar. Convirtiendo su fina guadaña en una pistola, sus embestidas en balas y sus cortes en una verdadera muerte, fría, dolorosa y llena de satisfacción. Nunca pensé que seria tan fácil coger un arma. Apuntar con determinación y ver como tiemblan ante ti, una persona sin poder alguno, una mujer que ha sustituido su humilde hoz por un viejo y destartalado rifle de ...

El último día de un condenado a muerte

-           ¿Quién te crees que soy? ¡Mírame cuando te hablo! - le grité enfadado. -           No existes. ¡Déjame en paz! - me dijo entre sollozos. Y así es como empezó. Negando mi existencia. ¿Por qué? ¿Acaso no soy su amigo? Es triste ver como alguien intenta olvidarte. Borrarte con todas sus fuerzas de su memoria, aniquilar sus recuerdos. Odio creer que este es el día. Este es mi último día. Estoy condenado. Condenado a desaparecer, condenado a morir. Y detesto no saber por qué se quieren deshacer de mí con tanto ímpetu, como el mar se traga una fina gota de lluvia. -           Jason, ¿con quién hablas? - le grita Eleonora, con su típica voz chillona, desde la cocina. La casa está llena de un aroma a pasteles y galletas. Todo muy dulce. Todo menos ella. -           Con n...

Nube de algodón

Cuando estoy en la pelea no pienso, actúo. Un brazo prosigue al otro, con ritmo, fuerza, pasión. Mis piernas se mueven, dando pequeños brincos, confundiendo al adversario. Golpeo tajante, notando como mis puños rompen la atmósfera de caos que nos rodea. Los gritos del público callejero, los abucheos, la euforia de ver correr la sangre. Violencia, golpe tras golpe. Aquí solo existe una regla: nada de armas, solo, cuerpo contra cuerpo. Pero esta vez es distinto. Pienso, y eso no me viene nada bien en la pelea. Me siento inestable, alterado, incluso yo diría que perdido. Me he hecho un tirito de una espesa coca que parecía una nube de algodón, como un algodón de azúcar de esos que me zampaba en la feria con mi madre cuando era pequeño. Días como esos me rompen el corazón. Echo tanto de menos a mi vieja. Esa mujer bajita de ojos fuertes que siempre me animaba con todo lo que me proponía, y yo ni caso. ¡Que te den baca burra! le soltaba… dando un portazo echo una furia. ¿Y porqué? Ni yo ...

La secta de los sueños

- ¿En qué consisten los tratamientos que ofrecen? - le pregunta la policía clavándole la mirada con vil odio. Su hermana había sido víctima de una secta también y había dejado a la familia en bancarrota. Días después se suicidó, pues ese era el camino que el líder había elegido para ella, su misión era esa, simplemente ya no era una fuente de ingresos útil, así que la obligó a liquidarse, sin mancharse las manos. No pudieron inculpar a nadie de la secta, nadie fue castigado por ello. La policía aprieta el bolígrafo que sostiene en sus manos con fuerza. Quiere arrancarle la cabeza. Quiere acabar con ella. El abogado le asiente con la cabeza, dándole permiso para que conteste a esa pregunta. Es un chico joven. Con una espesa barba con tonos rojizos y oculta su mirada tras una grandes gafas de pasta negras. - Todo el mundo se aburre, el aburrimiento es doloroso. El tiempo pasa, y a ti no te pasa nada. Y nosotrxs ofrecemos una alternativa distinta...

La epopeya de los otros

Yo he visto el rostro de la muerte de cerca. Primero fueron mis padres en ese terrible accidente de tráfico hace apenas unos meses y ahora mi abuela, que tras dos largos años de lucha, no ha conseguido derrotar al temible cáncer que contaminaba su cuerpo. Pero aunque ella no esta presente aquí, sabemos que jamás desaparecerá de nuestras mentes y corazones, pues ha hecho tanto, que su paso no podrá ser borrado por nada ni nadie, aunque lo intenten, fue única, una pionera en muchos aspectos. Ella fue grande, una guerrera, que desde siempre lucho contra todos aquellos que le hacían callar por ser mujer, aquellos que le hacía llorar hasta sangrar, aquellos que la despreciaban, la insultaban, la anulaban, la acosaban… tantos y sin motivo alguno. Como sabéis todas, mi abuela se exilió para huir de un matrimonio concertado con un hombre al que odiaba y de un padre que abusaba de ella. Durante su huida empezó a vestir de hombre y a hacerse llamar Teemu. Simplemente lo hizo porque le res...