Lima
Roberto, desde temprana edad, ha sido una persona muy peculiar. Se pasaba horas a solas, a oscuras, bajo el escritorio de su cuarto, dibujando en su cuaderno de cuero rojo, gozando de la soledad, como un buen poeta. Sus padres, al observar el extraño comportamiento del niño, y con la intención de cambiar su carácter, a uno, algo más vital, le regalaron una pequeña perra, de piel amarilla, a la cual bautizaron con el nombre de Lima. Roberto y Lima iban juntos a todas partes. Al parque, al río, a la playa, a la calle, etc. Jugaban a todas horas y Roberto se transformo en un niño mucho más feliz, ¡hasta su piel cogió otro color!, y desde entonces siempre estaba riendo. Los padres de Roberto murieron un año después, en un accidente de avión, y este se quedo huérfano con doce años. Roberto se fue a vivir a Galicia, con sus abuelos paternos y Lima. Tras la muerte de sus padres, Roberto se aferro al cariño y la lealtad de su pequeña perra amarillenta, a la que trataba como a una hija. La ...