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9.6.10

La Devoradora

- ¿Aproximadamente, desde cuando tiene ese sueño Richard? – pregunta Marion, su psicóloga privada.

- Pues hará cuatro meses hoy. Comencé a tener ese sueño a principios de marzo, lo recuerdo muy bien, por que eran los últimos días fríos, de este invierno eterno. Y desde ese día, cada vez que me duermo, sueño con él. No hay noche en la que mi mente descanse y no aparezca en mis sueños – dice preocupado Richard, tumbado en el diván de la consulta, de techos altos y paredes color frambuesa.

 - ¿Y siempre es el mismo sueño? – pregunta Marion mientras limpia sus gafas, de montura de pasta negra y granate – Quiero decir… ¿siempre pasan los mismos sucesos en sus sueños?, ¿salen los mismos personajes?, ¿realiza usted las mismas acciones en cada sueño? – reformula la pregunta, y saca otro bolígrafo del bolsillo de su blusa beige.

 - Sí, así es. Es como si fuera una película. Que una vez me duermo, se enciende el botón de play en mi cabeza y no acaba hasta que me despierto. Y cada día es la misma película. Y me despierto con una sensación de… como decirlo… me siento vivo, como jamás me he sentido en mi cuadriculada vida – a Richard le avergüenza reconocerlo. Se siente tenso desvelando sus secretos.

 - ¿Y por que cree usted que sueña todos los días con ese hombre? – pregunta la psicóloga intentado sonsacarle la respuesta que espera oír.

- No lo se. No lo conozco. ¡No se quien es! – exclama alterado Richard, mientras apreta sus manos, envueltas en sudor.

- Tranquilícese Richard. Estamos aquí para descubrir el origen de esos sueños que tanto le atormentan y descubrir quien es él y por que no puede dejar de soñar, ese mismo exacto sueño, cada noche. Bien… sigamos. ¿Desde cuando cree que le atraen los hombres? – dice Marion.

 
- ¿Cómo se atreve a preguntarme semejante sandez? – dice Richard indignado, sentándose en el diván – Jamás me han gustado los hombres. Estoy felizmente casado desde hace trece años. Mi matrimonio es perfecto, pues es un matrimonio sólido, basado en el respeto, el amor y el cariño – dice intentándola convencerla.

 - ¿ Y dónde queda la confianza en su matrimonio?. Por que su mujer no sabe nada de estos sueños – dice Marion - ¿Se repite eso a usted, cada día que se despierta, para convencerse de que todo va bien en su organizada vida? – pregunta Marion – Déjeme seguir – le dice levantándole la mano para que se calle - Yo no dudo que ame a su mujer, y que la quiera como el primer día que la vio y que la eligió a ella, y no a otras, para pasar su vida. Pero debería darse cuenta de que lleva cuatro meses soñando con el mismo hombre, y que eso significa algo. Hay algo, en usted, que está cambiando, o que ya existía, y empieza a salir – afirma Marion.

 
- No aguanto más por hoy. Dejemos la terapia para otro día – dice Richard reincorporándose y levantándose del diván.

 
- Bien… como usted lo desee. Nos vemos dentro de cinco días, después de la boda de su hermana. Disfrute de estos días – dice Marion acompañándole a la salida – Y ya sabe, si quiere algo de mí, no dude en llamarme a la consulta – se despide con una sonrisa.

 
- Si, si. Gracias – dice Richard abandonando la sala sin mirar atrás. Está avergonzado de sus confesiones en la terapia.

 Séraphine y Richard cogen el vuelo, dirección a Londres, en primera clase, dirigiéndose a pasar un magnifico fin de semana en la boda de su hermana Marieann con Jon, su novio desde hace cinco años. Richard se pasa todo el vuelo dándole vueltas a las preguntas de su psicóloga, mientras, Séraphine come diminutos aperitivos que le ofrecen en el avión.

 
Una vez llegado a Londres, se dirigen a su hotel en taxi y se acomodan en su habitación. En dos días será la boda, y Richard, no puede dormir, ya que tiene miedo a soñar con ese hombre de nuevo. Si fuera por él, no dormiría más en su vida, pero sabe que no puede privarse de esas benditas horas en las que se siente tan vivo y miserable a la vez. Sale del hotel para dar una vuelta y despejarse. Séraphine se queda allí, recibiendo masajes tonificantes y tomando cócteles frutales. Se despide de él con la mano.

 
Deambula por las calles de Londres durante unas horas. Se para en los lugares emblemáticos de la ciudad y hace fotografías. Se sienta en un banco de la calle, y observa el Tamesis con tranquilidad, cerrando los ojos, se sume en un profundo sueño. Cuando despierta, alterado, por haber vuelto a soñar con ese hombre. Se dirige furioso a tomar una copa a cualquier lugar. Entra en un local llamado Mata Hari. El local está lleno de hombres, y la gran mayoría homosexuales. Al ver semejante espectáculo de testosterona varonil, Richard se asusta, por lo extrañamente cómodo que se siente en ese lugar. Decide tomarse una copa y ver el espectáculo.

 - ¡Bienvenidos a Mata Hari! – dice un hombre bajito y regordete, con un largo bigote blanco rizado - ¡Local de reinas y reinonas! – todo el público aplaude felizmente - Está noche el espectáculo está garantizado. Vamos a disfrutar de la elegancia, la excelencia y la extravagancia de nuestras chicas, en esta noche tan cálida, donde veo algún que otro forastero solitario – dice señalando a Richard sentado en la barra, dándole sorbitos a su copa, con una pajita rosa - Caballeros, acojan con un fuerte aplauso, a la inigualable, a la magnifica, ¡Devoradora! – se oyen vitoreos, aplausos y silbidos. La sala se queda a oscuras.

Se encienden los focos del escenario y allí esta otra noche más, la implacable Devoradora. Lleva un traje plateado de lentejuelas, ceñido a todo su cuerpo. Marcando sus conseguidas formas femeninas. Un lunar decora su alargada barbilla. Tiene una nariz peculiar y lleva una peluca rubia rizada.

Richard se queda patidifuso, al ver al hombre de sus sueños travestido, cantando It's raining men, mientras contonea su irresistible cuerpo. Se bebe de un trago la copa que había pedido y sale corriendo del local, tropezándose con algunos hombres que le sonríen. Respira hondo y llama a Marion alterado.

- Richard. Menuda sorpresa – dice Marion - ¿Cómo lo estás pasando en Londres?.

- No se lo va a creer, pero estoy en un local de travestidos, no pregunte como he llegado hasta aquí, pero el echo es que… él esta aquí. ¡Él hombre de mis sueños! – dice bajando la voz, al ver salir gente del local – Está ahora mismo actuando en el escenario, vestido de mujer. No me lo puedo creer. ¿Que hago?, ¿Qué significa esto? – dice Richard, ahogándose con cada palabra, y notando como el alcohol sube más rápido a su cabeza. Siente nauseas.

- Richard, no se asuste. Haga lo que usted vea correcto, lo que le liberara por fin de esa carga que sostiene durante tantos meses – dice Marion.

- Bien… tengo que colgar. La llamare pronto – cuelga y se sienta en el suelo asombrado por los acontecimientos ocurridos.


Vuelve a entrar dentro del local, pero La Devoradora ya no está actuando. Ahora actúa un hombre, vestido de colegiala, que cuenta chistes obscenos. Sale como el rayo de ese sitio y la ve fuera. Está fumando un cigarrillo, con mucha clase, apoyada contra la pared.

- Richard, ¿eres tú? – dice la Devoradora soltando el humo del cigarro de golpe.

- Sí. ¿Cómo sabes mi nombre? – dice Richard incrédulo.

- Soy yo, Jon, el prometido de tú hermana. Estaba ansioso por conocerte y verte a solas – dice mientras se quita la peluca rubia y deja su cabeza al descubierto - Sabía que vendrías aquí. Tenía la corazonada de que sería hoy seguro – dice mientras le come con los ojos – No podía aguantar otro día más sin verte. Eres mucho más guapo que en las fotografías.

- ¡No me lo puedo creer! – dice Richard mientras se le acerca ruborizado – ¿Sabe mi hermana que trabajas en semejante local? – dice Richard intentando guardar la compostura.

- Si, pero cree que soy camarero – dice sonriendo.

- Jamás habría pensado que eras tú, Jon, y que nos conoceríamos de está forma.

- ¿Y como te hubiera gustado conocerme? – le pregunta mientras tira el cigarro al suelo. No le deja responder, le cierra la boca, con un fuerte beso, aplastando su cuerpo contra la pared.

Se besan, hasta desgastar sus labios, se abrazan rompiendo sus huesos, y Richard, por fin, se siente libre, aunque siente que va a cometer el error más grande de su vida.

3 comentarios:

  1. bravo!!!! jejejeje ah sido geniaaal jejeje
    me a gustado,....si..... y no muere nadie jeje
    interesante...
    q bien se te dan estas cosas
    y al final lo as escrito a tiempo eh?? jeje
    pos nada estare esperando el siguiente
    byee

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  2. Una historia muy interesante, sabía como acabaría pero no quien sería el hombre de sus sueños :D

    Te quieroooooooooooooooooooooooooooooooooo

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