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Luzbel

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- Lucifer o Luzbel era el portador de la luz en la mitología romana. Su nombre en latín era lux que significa luz y, fero que es llevar. El equivalente en griego es fósforo o eósforo , donde él era el portador de la Aurora, procedente de la antigua dama oscura, Luciferina – dice Enrique mirando a todos los asistentes de la conferencia, la gran mayoría de ellos, universitarios - Luzbel fue un ángel muy hermoso, el más bello de todo el cielo, que un día, por orgullo, se rebeló contra Dios, queriendo ser como él de poderoso. Dios no tolero semejante acción, así que, finalmente, como castigo, lo desterró a la tierra. Una vez expulsado, Luzbel adquirió el nombre de Satán, significando este nuevo apelativo, adversario de Dios. La primera vez que se citó el nombre de Lucifer fue en un texto del profeta Isaías, en la Vulgata de San Jerónimo, y dice así – bebe un largo trago de agua, de una botella que le han dejado en el atril y se pone las pesadas gafas de vista. Coge la biblia, que tiene en ...

Malos días - Buenos días

El mal día de Iñigo: Hoy Iñigo va a tener un mal día, de esos que recordamos una y otra vez, y nos dejan un sabor de boca espantoso, como si nos hubiéramos dedicado a tomar basura a cucharadas. Iñigo no sabe lo que le espera en el día, pero las cosas, van a ir de mal en peor, torciéndose su día tanto, como cuando retuerces una cuerda tensa, ¿y que es lo que le pasa al final a esa cuerda?, se rompe, como la paciencia de Iñigo. Comencemos. Iñigo se levanta de la cama, y al poner los pies en el suelo, chafa algo viscoso y frío. Coge las gafas y mira al suelo, quitándose las legañas secas de los ojos. Su gato ha vuelto a vomitar a los pies de su cama. Este se pasaría la noche comiendo los restos que quedaban, en la cocina y el salón, de la fiesta que organizó la noche anterior Su pie está completamente sumergido en el vomito del, no tan lindo minino, ahora. Iñigo maldice en voz alta “Tragón, cuando te vea, te corto los huevos yo mismo". Se dirige a la ducha, dejando huellas...

Secreto a voces (La verdadera cara del maltrato)

1º parte: Muerte Escenario: Pantalla de televisión encendida. Esta puesto el telediario del canal cuatro. Son las noticias matutinas. En la pantalla podemos observar el exterior de un bajo, perteneciente a Graciela Tortajada y Ricardo Tortajada. Personajes: Reportera, Mª Jesús y matrimonio. REPORTERA - Buenos días, soy Margarita González, retransmitiendo desde Valencia-El Cabanyal , la víctima número sesenta, en España, a manos de la violencia de género. Ya son sesenta mujeres asesinadas a manos de sus parejas o exparejas, en lo que llevamos de año 2010. Graciela Tortajada ha sido la última víctima de este mes sangriento. La joven, de treinta años y nacionalidad española, fue asesinada por su marido, Ricardo Tortajada, mientras dormía. Según el informe del médico forense, su marido la asfixió con una almohada y la apuñaló diez veces en el pecho, hasta que esta quedo desangrada en su cama. Sus hijos, de tres y seis año...

Nuestro camino sin retorno

Fernando se resguarda en un cajero, situado cerca del club de tenis de Valencia. La noche es fría, tan fría que no siente su cuerpo. Dentro del cajero hay una anciana con dos perros. Los perros comienzan a gruñir, nada más pone él, un pie en el cajero. Fernando se echa hacía atrás, golpeándose con la puerta, que queda tras él cerrada, atemorizado. Los perros, agrestes, se encaran contra él, y este tiembla asustado. Parece un flan apunto de desintegrarse. Desde que tiene memoria le dan pánico los perros. Da igual que raza, tamaño o sexo del perro, todos le espantan, tanto, que con cinco años de edad comenzó a ir al psicólogo para tener una terapia “curativa” de este fenómeno (y otros muchos más). - Tranquilo joven, estos dos no hacen nada. Solo defienden su territorio. ¡Calmaos! – grita la anciana a pleno pulmón - Pimienta siéntate y tú, Canela, ven aquí – los dos perros obedecen al instante a la potente voz de su dueña, y se tumban a su lado, calentándola. La anciana sonríe, al ver d...

Rubí

Helena sentía como sus ojos se le clavaban en la nuca, desgarrando sus entrañas. Una mirada fría y taciturna. Incluso podía sentir su respiración, cada vez más cercana. Tenía unos ojos verdes, como enormes jades, totalmente cristalinos, y eso, a Helena, le había enamorado de ella. Helena se giró lentamente, con pavor de cruzar las miradas ni en un único instante. Allí estaba, sin mover un solo centímetro de su pequeño cuerpo, con la mirada hundida sobre su rostro, penetrando dulcemente su alma. Un notable escalofrío recorrió el cuerpo de Helena, y veloz, salió del cuarto donde estaba ella. Helena corrió por el pasillo y se encerró en el baño, ese recorrido se le hizo eterno, y sintió las ligeras pisadas, de su acosadora, sobre su sombra. Nunca se hubiera imaginado, que esa delicada gatita, que le había regalado Alberto, le pudiera asustar tantísimo. Y no es que tuviera miedo de los felinos, no, era ese tremendo parecido a su difunta madre lo que le aterraba de verdad, no solo por la ...

Guantes de seda

- La última vez que estuve con Julieta fue hace dos noche. Esa noche se ha clavado con mil alfileres en mi memoria, recuerdo cada detalle como si lo estuviera viviendo ahora mismo. Julieta llevaba un vestido ligero, negro, con encajes transparentes en los dobladillos, un delicado chal color vino, esas sandalias que me vuelven tan loco, con alto tacón de madera, y su carmín de siempre, de intenso color sangriento. Llego con la sonrisa tímida, cubriendo sus relucientes dientes, la mirada esquiva, atenta más a las góndolas de las calles, que a mí. Eso me molesto mucho, pues hacía tiempo que no nos veíamos, y yo esperaba que se abalanzara sobre mí, y yo pudiera cubrir su delgado cuerpo con mis brazos, sintiéndola cada vez más cerca, protegiéndola, pues es mi pequeña, y yo, quería amarla como nunca. La lleve al restaurante más caro de Venecia, a Il sogno degli amanti, pues tenía mucho por lo que disculparme con ella. Pedí una botella de Pinot Grigio, pasta con salmón, ensalada de mariscos ...

Sin control

- ¿No te pasa, que cuando eres infeliz, odias a todo el mundo que es feliz? – le pregunta Matie a Elena, mientras le da un sorbo al espumoso capuchino, que acaba de traer la nueva camarera del café, al que van todos los viernes. - Siempre – afirma Elena con severidad, mientras corta en cuatro porciones exactas su bollo de crema pastelera. Con el cuchillo elimina la crema que se ha salido al cortarlo, y la aparta del plato, dejándola en un par de servilletas. - Es como si quisieran regodearse de su buen estado de ánimo, sin importarles a penas, que tú puedas estar hecho trizas. ¿Verdad? – dice mientras le mira con ojos pesarosos. - Incluso parece que quieran contagiarte su felicidad continuamente, compartiendo contigo, esas historias que no vienen al cuento, y te importan una verdadera mierda – dice indignada Elena, mientras estira su cabello, con su incomprensible tic nervioso – Como el otro día Sonia, que me contó en el trabajo el magnifico viaje que había tenido en Estambul, es...