Conversaciones al espejo
- Cuando era pequeño quería ser mago. Llevar una enorme chistera negra y sacar un conejo blanco tras otro. Agitar la barita sobre mi puño y hacer desaparecer una moneda. Sacar pañuelos de colores de mi garganta y decir ¡TACHAN!. Quería conseguir enganchar a todo el mundo con el poder de mi magia. Conseguir arrancar una sonrisa o una lágrima a mi público era lo único con lo que podía soñar. Mis padres me compraron un kit de magia, de esos con cartas, varitas flexibles, anillas, lazos, pañuelos, etc., de esos de auténtico plástico, y me dedicaba a ensayar día y noche numerosos trucos. En el fondo lo que me pasaba es que me atraía David Copperfield y practicar su oficio me hacia sentirme más próximo a él. Sentía como si nos hubiéramos fundido en un solo ser. Eso si que era magia real. - ¿Así es como te diste cuenta de que eras gay?. - No. Me dí cuenta más tarde. A los quince años. Cuando mi madre murió. - ¿Pero te has ac...